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" ... Nada hay humano que no sea social, por lo tanto, el desarrollo del intelecto debe ser social. El hombre se socializa a través de las interacciones comunicativas; comunicación que exige la presencia activa del otro en nuestra vida ... " de Eugenio Garrido, en la presentación del libro: "psicología Social del Desarrollo Cognitivo"

martes, 17 de mayo de 2011

LA EMPATIA

Número temático de la Revue Française de Psychoanalyse

Publicado en la revista: Aperturas psicoanalíticas. Revista internacional de psicoanálisis nº 020
 
Reseña de un monográfico sobre Empatía publicado por la rfp en Julio de 2004. Se presenta como “notas en cuaderno de analista” omitidas las propias reflexiones del autor de la reseña -salvo algún apunte mnemotécnico o aclaratorio a pie de página. Recoge artículo a artículo la producción, centrada en un foco temático –empatía-, de un paciente imaginario -el psicoanálisis contemporáneo. Su lectura permitirá así acceder, lo más cercanamente posible, al material “en bruto” –resumido o fragmentario, a veces literal- deteniéndose o condensándolo según la relevancia subjetivamente atribuida-, como en una suerte de paso-previo-a-una-supervisión. Repaso tanto más necesario por cuanto el tema está en el centro neurálgico de las actuales polémicas y concierne a todos los actores, sea cual sea su posición de partida. Lógicamente, se trata de una elección sugestiva -no aspiro a que se comparta que el psicoanálisis necesite de un análisis, aunque sí parezca imprescindible, en este momento, contrastar y pulir los conceptos-; espero, al menos, que dicho modo de presentación sirva de guía para referenciar fielmente la variada, interesante y controvertida esencia de este monográfico.

Resumen1-

El término Empatía es traducción de la palabra alemana Einfühlung. Freud utilizó un concepto heredado de la estética alemana que designaba una cierta forma de sensibilidad ligada a la proyección de nuestros estados afectivos en los objetos, un modo de conocimiento de lo ajeno en el cual el afecto juega un rol de importancia peculiar. Aunque lo hubo descrito con gran precisión, siempre se mostró ambivalente ante él. La noción de empatía se funda en dos tendencias coexistentes en el ser humano: (1) la que nos conduce a imitar las emociones de otro; y (2) la que nos empuja a asociar nuestras vivencias afectivas actuales a las marcas mnésicas de experiencias emocionales previas análogas. El término en sí, no obstante, carece de especificidad metapsicológica; de hecho, su traducción ha oscilado mucho tiempo entre “simpatía comprensiva”, “intropatía” y “ponerse en el lugar de...”. Estuvo muy implicado en la controversia con Ferenczi sobre técnica analítica y tomó relevancia en la literatura psicoanalítica contemporánea en los años 60, como reacción a la andadura freudiana clásica considerada excesivamente racional y solipsista. Al entender el proceso analítico como encuentro de dos psiquismos, la prescripción freudiana de un analista-espejo “perfectamente frío” hizo crisis (no así para los lacanianos que, en pro de la “objetividad”, consideran que enredarse en los propios procesos mentales es una distracción respecto a la atención requerida por el discurso del paciente y la clínica del caso): en América, a partir del giro kohutiano y de la psicología del self frente a los excesos del análisis de las defensas por los psicólogos del yo; en Francia, desde los trabajos sobre bebés, la “empatía metaforizante” de Lebovici y la descripción, bien que en cierta clave biologicista, del “système paradoxal” de M’Uzan -mediante el cual el aparato psíquico de un analista que acepta cierta alteración de su sentimiento de identidad deviene el del analizado-; en el mundo anglosajón, paralelamente a los desarrollos teóricos sobre la identificación proyectiva y la contratansferencia ligados a conceptos tales como “capacidad de rèverie” (Bion) o “preocupación maternal primaria” (Winnicott).

¿Co-pensamiento o co-percepción? ¿Precede el co-pensar a la empatía o es la empatía la que hace función de señal en el analista, a partir de la cual será posible desarrollar el co-pensamiento?

¿Existe un riesgo de confusión semántica empatía/simpatía (la cual supone una afinidad moral, similitud de sentimientos, cierta compasión incluso) por donde la asimetría de los procesos mentales analista/analizando tenderá a ser borrada, tal como se reprocha a los intersubjetivistas?

Y si se la considera en cambio más que una actitud, un proceso; ¿cómo se la define respecto de la identificación? ¿Es una forma específica del proceso más general de identificación o debe ser diferenciada de ella?