ARTAFRATE, DIVAN PARA LA DIVULGACIÓN

Espacios de libertad: cualquier tema interesante acerca del ser humano, del planeta; legal, cultural, social, político, económico, educativo, divertido, artístico, musical, ...

" ... Nada hay humano que no sea social, por lo tanto, el desarrollo del intelecto debe ser social. El hombre se socializa a través de las interacciones comunicativas; comunicación que exige la presencia activa del otro en nuestra vida ... " de Eugenio Garrido, en la presentación del libro: "psicología Social del Desarrollo Cognitivo"

sábado, 7 de mayo de 2011

¿Han evolucionado las sociedades?

Si hacemos una comparativa entre las sociedades de hace más de 2000 años, y las actuales (Occidente - Oriente, da igual) comprobamos una sóla diferencia, y esta está apoyada en el desarrollo tecnológico, ni más ni menos. Pareciera que la dimensión social, la dimensión humana, la dimensión sentimental emocional, la dimensión espiritual, no haya evolucionado. Aunque muchos filósofos, teóricos, han escrito mucho sobre estos aspectos del ser humano, lo único que pareciera que haya cambiado es la forma de nominarlo, o de tratarlo, o de usarlo y aplicarlo a nuestros pueblos, tribus, sociedades. 
¿Cuántos miles de años más han de pasar para que el hombre madure y salga de su adolescencia emocional, inmadura, y se relacione con sus iguales, no desde categorías animalísticas, esto es, no desde la fuerza del macho alfa, o la hembra alfa, que lucha por su territorio, no desde la rivalidad para marcar y elegir a su manada despreciando, marginando al resto,  no desde el uso interesado de los poderes mágicos, de los poderes espirituales, de los poderes materiales, desde una postura de superioridad (como si se creyeran de verdad que son distintos, o de otro planeta, aunque por otro lado, a veces, así lo parece). 
Sí, han pasado más de 2000 años, pero seguimos con Faraones: la "Realeza monárquica", "la "Realeza Religiosa" (sea cual sea esa religión), "la Realeza de los Gladiadores" (deportistas de élite), los bufones, y el resto ... los que sufren las consecuencias, impotentes. 
No nos engañemos, la democracia es una farsa, para hacernos creer y callar, para que ellos puedan seguir haciendo lo que desde siempre han hecho. Ahora hay un gran faraon: Barac Obama, y un gran Bárbaro, Osama Bin Laden (¿en qué se diferencian, por cierto, sólo en una letra: Obama - Osama?). Ahora, tenemos las castas "superiores", denominadas de distinta manera: los poderosos empresarios, los Banqueros, los políticos, la aristocracia, los superricos, ... y un monton de bufones y pelotas a su alrededor esperando, como buitres la oportunidad de ocupar sus lugares (buitres, hienas, lobos, leones, serpientes, ... ) y hacerles lo mismo a otros.
Pero no, no todo sigue igual. Hoy sabemos, mirando la historia (aún habiendo sido escrita bajo enfoques interesados de unos, y de otros), aún así, digo, hoy sabemos que sí que podemos hacer y de hecho hemos hecho. Hemos ido quitando y poniendo en su sitio a dictadores, a asesinos encubiertos en puestos de poder, ..., hemos realizado grandes cambios y quienes lo han hecho hemos sido los ciudadanos anónimos, de a pié, los sencillos, los pobres, los humildes, los de conrazón sincero, los hartos de injusticia, los hambrientos,  hemos ido consiguiendo "igualdades" en algunos aspectos (no distincion de raza, de sexo, de orientación sexual, etc) pero aún no somos iguales. No todos "valemos" igual "para ellos".
Está en nuestra mano, defender y conseguir dar un empujon más hacia la madurez como sociedad, como grupo humano, como especie. Hemos desarrollado el cerebro, diferenciandonos de los animales, en concreto, importante ha sido la evolución de la Corteza Frontal, parece evidente que, de alguna forma, esa "diferencia anatómica", ha permitido al ser humano sobrevivir y dominar sobre otras especies, lo que supone una capacidad idónea de adaptación al medio, a la vez que una independencia del mismo a la hora de llevar a cabo determinadas conductas. Esta capacidad para llevar a cabo conductas complejas, que reside en una parte del lóbulo frontal, la corteza prefrontal, tiene una base anatómica clara. La corteza prefrontal está conectada con la práctica totalidad de las áreas corticales, subcorticales y límbicas, lo que le proporciona información de toda clase de eventos externos e internos, pudiendo conectar ambos entre sí. Ello sitúa a la corteza prefrontal en posición de poder valorar la respuesta más adecuada a un estímulo concreto, dependiendo de las condiciones externas y de la situación del individuo.[1] Sin embargo, el sistema límbico, (donde se ubican las emociones) aún es algo deficiente en el sentido de posibilitar una maduración real tal que promueva la solidaridad, la empatía, la confianza, la justicia, el amor. De hecho, muchas de nuestras enfermedades, son psicosomáticas, y esto tienen mucho que ver con la mala gestión de las emociones más básicas, tiene mucho que ver con la escasez de herramientas para socializarnos y relacionarnos. Por ello, aunque ha sido importante para la humanidad, la técnica no es suficiente, no será suficiente, mientras suponga un obstáculo y no una mejora para toda la especie humana, mientras haya quienes se quieran aprovechar de este desarrollo para mantener su status, el de su casta, el de su clase, del tipo que sea.
Jaime Llinares, hace una reflexión interesante sobre JESÚS de Nazaret y EL SISTEMA:[2]
Recién terminada la Semana Santa y ahora que una parte de la sociedad civil se plantea el voto nulo porque “este sistema no me representa”, es oportuno recordar al milenario Jesús frente al sistema. ¡Este sistema es aquel sistema! Da igual dónde nació, o de quien fue hermano o novio. Lo importante es que Jesús fue un acontecimiento histórico que vivió en la Galilea de hace unos 2000 años. Lo importante es que Jesús de Nazareth se rebeló, con su vida y con su palabra, contra el sistema social, político, económico y religioso de su época. Lo importante es que esa rebelión le costó la vida, siendo ejecutado en la cruz. Lo importante es que sus discípulos y seguidores creyeron tan firmemente en su resurrección, que esa fe tan rocosa les llevó a divulgar su mensaje con tanta valentía que dejaron en ello su vida. ¿Pero cuáles fueron las características de aquel sistema que mató a Jesús de Nazareth?

Desde el punto de vista social, el sistema estaba basado en la desigualdad de los seres humanos, había amos y esclavos, los hombres eran superiores a las mujeres, gente super-rica y gente paupérrima, había poderosos e impotentes esenciales. Aquella sociedad estaba fundamentalmente basada en la desigualdad de personas y de clases, por ello el amor era amor de clases, amor individual y amor nacionalista. Contra ese sistema se rebeló Jesús con su vida y con su palabra, rechazando todas las desigualdades y propugnando el amor universal y sin fronteras. Esta novedad revolucionaria (novitas) le costó la vida a manos de los poderosos.

Desde el punto de vista político, el sistema estaba constituido por el imperialismo colonialista romano y por la teocracia judía. Más concretamente, la sociedad romana estaba regida y subyugada por el poder económico y el poder militar y la sociedad judía, por el poder económico y el poder religioso. Contra el uso injusto y perverso de estos tres poderes, económico, militar y religioso en la gestión de la polis, se rebeló Jesús con su vida y con su palabra, lo que le costó la vida, precisamente a manos de un militar y de un religioso, ambos también dueños del dinero.

Desde el punto de vista económico, el sistema en la época de Jesús estaba apoyado en la desigualdad de oportunidades,  porque los ricos heredaban de los ricos y los pobres heredaban de los pobres. Riqueza y pobreza: ¡ambas crónicas! Jesús rechazó contundentemente la acumulación de riquezas en unos pocos, siendo algunos usureros que, eufónicamente, se llamaban prestamistas… y condenó sin atenuantes la consiguiente pobreza de la mayoría y, además, vivió y se identificó con los pobres, lo que le costó la vida, lógicamente a manos de los ricos usureros.
Desde el punto de vista religioso, el sistema se fundamentaba en la existencia de una casta sacerdotal que se autonominaba intermediaria entre Dios y la humanidad. Dios, decía la casta, habla a la casta que hace de puente (“pontífice”) y ésta transmite la voluntad divina al obediente y temeroso pueblo. La casta religiosa usaba las prescripciones rituales y las asfixiantes prohibiciones morales contra la libertad y la sexualidad. ¿Creen Vds. que el  sistema ha variado desde entonces? Desgraciadamente es el mismo sistema capitalista, creador de indignas desigualdades y que ahora se llama neoliberalismo. ¿No creen Vds. que  ya es hora de reeditar la revolución de Jesús, seamos o no cristianos, ahora  que la crisis provocada por la Banca nos hace la ola y  que las religiones siguen pontificando y beatificando con imperial pompa? ¡Ojalá el 15 de mayo, en la Plaza de las Ranas, la gente a quien “este sistema no representa”, sea mayoría aplastante! ¡Se acabó la sumisión y la cobardía ante la injusticia y el abuso!

Salud y Paz