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" ... Nada hay humano que no sea social, por lo tanto, el desarrollo del intelecto debe ser social. El hombre se socializa a través de las interacciones comunicativas; comunicación que exige la presencia activa del otro en nuestra vida ... " de Eugenio Garrido, en la presentación del libro: "psicología Social del Desarrollo Cognitivo"

martes, 22 de marzo de 2011

Envidia y Anorexia

Interesante artículo publicado en "la Revista de Psicoanálisis", de difusión gratuita. http://www.extensionuniversitaria.com/num121/p6.htm

La Vida Vive en la Pulsión
Hay una clara diferencia entre estas dos supuestas negaciones: "yo no veo" y "yo no miro".
"Yo no veo" es una negación que puede remitir a un defecto de la vista o a un defecto de iluminación, pero "yo no miro", hace surgir muchos objetos, porque si "yo no miro" quiero decir que miro esto o lo otro.
La mirada es un objeto a del nivel de la pulsión escópica, lo mismo que el pecho es un objeto a del nivel de la pulsión oral, por eso que ocurre lo mismo en "yo no como" y "yo no tomo".
"Yo no miro" y "yo no tomo" son dos negaciones innegables, porque abren otras posibilidades, "yo no tomo" quiere decir "yo tomo" esto o lo otro.
Lo mismo podemos decir de "yo no hablo" y su diferencia con "yo no digo", donde "yo no digo" es una negación innegable, puesto que tiene nivel pulsional y "yo no digo" quiere decir "yo digo" esto o lo otro.
La envidia y la anorexia son dos padecimientos que se sitúan uno en la caída del nivel de la pulsión escópica y el otro en la caída del nivel de la pulsión oral.
La envidia en su función de mirada y la anorexia en su función de pecho, "yo no puedo ver", un ojo que no suelta la mirada, herido por la mirada, porque el ojo de la envidia es un ojo desesperado por la mirada, y "yo no suelto" es una boca que no suelta el pecho, una boca desesperada por el pecho.
Ojo y mirada, boca y pecho, soldaduras que hacen soldados de la envidia y soldados de la anorexia, ojos con "mal de ojo", bocas con "mal de boca", boca cruel, boca cerrada, boca por la que nada entra y nada sale.
Cuando no hay tercero toda situación dual termina entrando en una situación que si no la queremos llamar enfermedad hace sufrir mucho más que cualquier enfermedad.
Y toda situación dual se termina transformando en una soldadura, en una devoración, en un todo unitario, lo cual conlleva la desaparición de los participantes y el gasto psíquico que supone la envidia o la anorexia y sus, a veces, mortales consecuencias, porque "la envidia puede llegar a matar al prójimo" y "la anorexia puede llegar a matar al propio sujeto".
Entrar en psicoanálisis es entrar en el deseo, y el deseo es separador de estas soldaduras, por eso que el psicoanálisis no es una técnica sino un método, un método de interpretación que se desprende y articula con el concepto de inconsciente como producción del inconsciente y una técnica la técnica psicoanalítica, asociación libre y transferencia, que se desprende y articula con el método de interpretación.
Amelia Díez Cuesta
Psicoanalista