ARTAFRATE, DIVAN PARA LA DIVULGACIÓN

Espacios de libertad: cualquier tema interesante acerca del ser humano, del planeta; legal, cultural, social, político, económico, educativo, divertido, artístico, musical, ...

" ... Nada hay humano que no sea social, por lo tanto, el desarrollo del intelecto debe ser social. El hombre se socializa a través de las interacciones comunicativas; comunicación que exige la presencia activa del otro en nuestra vida ... " de Eugenio Garrido, en la presentación del libro: "psicología Social del Desarrollo Cognitivo"

viernes, 28 de enero de 2011

Teología de la Liberacíon

Teología de I. Ellacuría



Capítulo Segundo
Teología y praxis de liberación

Fuentes y lugar teológico
En una teología así entendida tiene mucha importancia el lugar teológico desde donde se reflexiona y para quien se reflexiona, que Ellacuría sitúa actualmente en las mayorías oprimidas de América Latina y de todo el Tercer Mundo. Lugar que no significa para él un espacio geográfico, sino una situación humana dada, colocándose en la corriente bíblica existencial de Bultmann. Para el teólogo protestante, cada individuo sólo puede leer y entender la Biblia desde su situación personal, porque el texto bíblico sólo cobra vida, si suscita una experiencia de fe en el lector y si éste acoge, desde su presente existencial, la experiencia del autor bíblico.
Pero Ellacuría da un paso más: el lector no es un individuo aislado, sino un pueblo, como lo fue el pueblo de Israel; no es que él menosprecie la experiencia personal del individuo, simplemente la sitúa en la experiencia de la colectividad, porque para la Alianza cuenta en primer lugar la fe comunitaria, en un segundo momento está la fe de cada miembro individual . Ya la filosofía griega intuyó que el individuo se diviniza en la colectividad. Y basándose en ella Ortega y Gasset se pregunta "¿No es tal el sentido de la humanización de Dios, del verbo haciéndose carne?. 

En esta teología democrática que el Hijo ha traído parece oír a Jesús que dice: No te contentes con que sea ancho, alto y profundo tu yo, busca la cuarta dimensión de tu yo, que es tu prójimo, el tú, la comunidad" . El Nuevo Testamento, efectivamente, no relega al olvido este carácter comunitario de la fe, sino que lo radicaliza, lo universaliza y le da su cumplimiento: invita a la caridad y a la justicia, no de manera esporádica, sino de manera estable, estructural. El NT universaliza la fe comunitaria del AT, porque la Buena Noticia de Jesús es para todos los hombres de todas las razas, culturas, religión y condición social.

La teología política liberadora de Ellacuría es consecuencia natural de los planteamientos de la Biblia, de un lado, y de sus maestros Zubiri y Ortega, de otro. Por consiguiente, es lógico concluir que el verdadero lugar teológico para él no puede ser una filosofía especulativa, sino la historia, la historia de cada época y cada pueblo. "La cuestión teológica fundamental no es una determinada cuestión teórica formulada por sujetos individuales, sino que es la realidad humana de un pueblo determinado en una precisa situación histórica".

Ya en el siglo XVI Melchor Cano y su discípulo Juan de Santo Tomás mencionan entre los lugares teológicos la mediación de la filosofía y de la historia. Pero conviene hacer notar con Felicísimo Martinez que, para Melchor Cano y la teología clásica, fuente y lugar son términos unívocos en el quehacer teológico. Hoy, en cambio se distingue entre uno y otro término: por "fuentes de la teología" se entienden los textos o tradiciones que mantienen y transmiten los contenidos de la fe y los principios que permiten interpretar y comprender esos contenidos.

Básicamente son la Escritura y la Tradición en su amplitud. Por "lugar teológico" se entiende el lugar eclesial o social desde el que el teólogo lee las fuentes de la teología y hace su reflexión. Las fuentes le propocionan, pues, el material de la reflexión y los lugares la perspectiva desde la que reflexiona, pero no es una distinción excluyente, puesto que se influyen mutuamente. En todo caso el sujeto de la teología es un sujeto colectivo, la sociedad, el pueblo, no el individuo: El sujeto de esa realización no es la interioridad individual ni la intersujetividad trascendental, sino un pueblo histórico, cuyas condiciones de realización y cuya captación de esas condiciones están históricamente dadas y son materiales (oc. tesis 9.2.1).

Pero, a pesar de que la revelación bíblica y la fe cristiana culminan en la Encarnación del Hijo de Dios en el mundo, la teología especulativa no ha asumido la historia real profana como lugar teológico, es decir, como punto de referencia para su reflexión, sino que ha creado un espacio sagrado aparte, anulando la historia real que Cristo asumió. Ellacuría, pues, trata de recuperar esa historia secular mundana y la convierte en lugar teológico; su teología, efectivamente, asume las realidades históricas y políticas como lugares teológicos.

La teología de la liberación, de la que él ha sido uno de sus más destacados impulsores, pretende un cambio no sólo en las personas, sino también en las estructuras sociohistóricas de América Latina y otras partes del mundo, según las situaciones concretas. Un cambio que se traduce en liberación del pecado y en términos históricos, en liberación de todo lo que oprime al hombre y le impide gozar de su vocación de hijo libre de Dios. En cuanto movimiento de fe, primero, y como reflexión racional explícita, después, la teología de la liberación se pregunta qué puede hacerse desde la fe para que los pueblos oprimidos, a través de procesos de liberación, puedan realizar y gozar lo que es posible históricamente de la presencia del reino de Dios entre los hombres.

Lo que significa que la teología de la liberación no es una sociología ni una politología, puesto que tiene como fuentes la revelación, la tradición y el magisterio, a cuyo servicio están ciertas mediaciones. Entre estas mediaciones se encuentran las ciencias sociales, económicas, históricas y políticas, pero esto no quiere decir que se transforme en alguna de esas ciencias revestida con lenguaje teológico; lo mismo que la teología clásica mediada por la filosofía aristotélica, no se convirtió por eso en filosofía .

Tanto en la metodología como en la intención la teología de la liberación se muestra cada vez más como una auténtica teología, con lo que se deshace la denominación de teología regional de lo político y permanece como teología del reino de Dios. Lo que no es obstáculo para que sea una teología política, pues político es pretender la liberación no sólo de las opresiones psicológicas, sino también de las sociohistóricas. Con todo, lo más importante no es el significado político, sino su real consistencia teológica. Entendiéndola como teología del reino de Dios se logra que no quede fuera nada del mensaje revelado, por una parte y, por otra, permite asumir teológicamente todas las realidades del mundo, porque el reino de Dios que Jesús anuncia alude a una presencia reinante de Dios en este mundo, el Dios que se hace historia, para que la historia se alce hasta Dios .
Conscientes de la importancia que tiene el lugar teológico, hemos de añadir que no se trata de cualquier lugar, sino del lugar adecuado, para que la teología que resulte sea una teología cristiana. En la Biblia podemos comprobar cómo Dios no se fija en cualquier situación, sino que elige unas determinadas situaciones inhumanas. Por lo que no dudamos en afirmar que el verdadero lugar teológico en el presente histórico de Ellacuría es la situación infrahumana de las mayorías oprimidas del tercer mundo. Así se expresaba él: "No hay problema mundial de importacia que pueda entenderse con suficiente rigor y amplitud sin verlo y analizarlo desde lo que es el Tercer Mundo...Para comprender un problema fundamental de alcance mundial, no se puede despreciar el punto de vista o, mejor, la realidad objetiva de los que constituyen la mayor parte del género humano".
Como ha observado agudamente Manuel Fraijó, la teología de la liberación añade un nuevo lugar teológico en el que no pensó Melchor Cano: "la liberación de los pobres y oprimidos". Pero por encima de todo, esta teología se lanzó en busca de una nueva ortodoxia: la que descubre en el pobre y los oprimidos el lugar teológico por excelencia .

Bibliografía:
 
J.Sols Lucia, El legado de Ignacio Ellacuría, en Cristianismo i Justicia 86 (1998);J. Ortega y Gasset, 'Teología social', en Obras completas, I, 520ss; F. Margallo, Teología y vida pública (Madrid 1993)
I. Ellacuría, 'Tesis sobre posibilidad, necesidad y sentido de una teología latinoamericana', en A. Vargas-Machuca, OC.; M. Cano, De locis theologicis. Libro duodicim (Lovani 1564); F. Martinez, Teología latinoamericana y teología europea (Madrid 1989). D. Gracia 'Filosofía práctica', La pasión por la libertad; I.Ellacuría, Teología política (San Salvador 1973