ARTAFRATE, DIVAN PARA LA DIVULGACIÓN

Espacios de libertad: cualquier tema interesante acerca del ser humano, del planeta; legal, cultural, social, político, económico, educativo, divertido, artístico, musical, ...

" ... Nada hay humano que no sea social, por lo tanto, el desarrollo del intelecto debe ser social. El hombre se socializa a través de las interacciones comunicativas; comunicación que exige la presencia activa del otro en nuestra vida ... " de Eugenio Garrido, en la presentación del libro: "psicología Social del Desarrollo Cognitivo"

miércoles, 19 de diciembre de 2012

YA LO DECIAN LOS VIEJOS Y VIEJAS... SOLO LA UNION HACE LA FUERZA

UNA CADENA ES TAN FUERTE COMO SU ESLABON MAS DEBIL.

Lo que estamos viendo, sufriendo, lo que está "decretando" este desgobierno del Partido Popular, con el consentimiento de otros grupos políticos que no se plantan en el parlamento y senado, y que gobiernan en las comunidades autónomas... esta forma de gobernar no tiene precedente.

La tozudez de estos dirigentes ineptos o inconscientes, su cinismo, prepotencia, despotismo, autoritarismo, su praxis por "borrar, eliminar, suprimir, anular, quitar, decolorar, deshacer, desvanecer, esfumar, evaporar" los derechos de los Españoles, NO TIENE PRECEDENTE en la historia si exceptuamos los periodos de guerra... si exceptuamos la dictadura franquista...

Pero ¿podemos obviar la praxis que tuvieron los franquistas, los que estaban con el dictador Francisco Franco?, más bien no. Aunque en las formas pareciera que España estuviera enmarcada dentro de una forma Político-Social digamos, democrática; aunque nos dimos y regulamos en función de la Carta Magna, La Constitución de 1978 (que tantísimo esfuerzo costó), pareciera que en el fondo, y del fondo, resurgen los diablos que han estado al acecho esperando cual hienas y buitres, el momento apropiado para salir del anonimato y quitarse la chaqueta de demócratas para comenzar a imponerse por Reales Decretos, por prohibiciones, por recortes de derechos básicos para conseguir ir aniquilando los derechos de los ciudadanos, ir empobreciéndolos, y arrinconándolos.

Pero esto ¿para qué?, ¿para imponer su ideología ultra conservadora, y volver a la praxis de antaño, a la sociedad franquista?, sinceramente, no lo creo. Pienso que su objetivo es aún más burdo y cruel. Lo que buscan es el poder por el poder. No se trata de ideología sino de Poder Absoluto, de avaricia pura y dura, de robar, estafar, y enriquecerse a costa de todo un país.

Pero, para que esto continúe, que ya está llegando a un punto muy peligroso, digo, para que esto funcione y continúe este Desgobierno Despótico, es preciso el consentimiento de la población, en especial, de aquellos que, bajo cualquier pretexto tal como: ¡no puedo hacer nada!, ¡no me quiero enterar porque ya tengo problemas!, ¡tengo miedo a perder el trabajo!, ¡temo a la policía!, mejor veo el fútbol, la novela; mejor voy al monte, o la playa, etc etc etc....  bajo mil excusas, consienten estos abusos. Y bueno, puede ser comprensible pues es tan alto ya el nivel de impotencia e indignación, de desesperación que por supervivencia se busca compensar esta disforia despistándose con otras cosillas. Pero, ¿Y los intelectuales, los políticos de izquierda, los sindicatos, las asociaciones, las Ong´s?, ¿Y los colectivos de "poder" en la sociedad tales como los médicos, abogados, jueces, policías, empresario medianos y pequeños, el profesorado, los artistas, los científicos, etc etc etc?, ¿Y los países vecinos? ¿qué hacen...?

Pareciera que sólo emprendemos acciones, en general, cuando ya me afecta a mí directamente y la rabia, desesperación nos supera. Y está bien. OLE por los que SE PLANTAN Y ACTÚAN. Pero lo hacemos de forma des-coordinada y "Ellos" lo saben.

Por eso el encabezado de este texto: UNA CADENA ES TAN FUERTE COMO SU ESLABÓN MÁS DÉBIL. Y los débiles son los colectivos vulnerables: pensionistas, parados, los menores, las mujeres y madres cuidadoras y desempleadas, los discapacitados, los sin techo, sin pan, etc.

Quizás nos toca MADURAR Y CRECER COMO CIUDADANÍA y no esperar a que vengan otros "mayores", "salvadores" "héroes" a solucionarnos el problema.

La debilidad que tenemos como país no está en la pobreza material de nuestra gente (solamente), está en la actitud derrotista, individualista, permisiva, egoísta que nos impide AFRONTAR Y PLANTAR CARA A ESTE GOBIERNO DESPÓTICO Y DICTATORIAL de forma conjunta y a la vez, y decir ¡BASTA YA! Esto no lo vamos a permitir.

Si Salimos a la calle por la SANIDAD, LA VIVIENDA, LA EDUCACIÓN, LA JUSTICIA, LAS PRESTACIONES SOCIALES, EL TRABAJO, EL FRAUDE, ROBO, etc; Si salimos UNIDOS todos los colectivos, NO TENDRÁN FORMA DE PARARNOS, porque NO HAY SUFICIENTE POLICIA para detenernos y OBLIGAR a este Gobierno a DIMITIR, y a llevar a juicio y cárcel a todos los que han atentado contra la ciudadanía tanto por sus practicas delictivas como por sus decretos anticonstitucionales.

¿O es que nos es INDIGNANTE, no es un despropósito que el gobierno pida un préstamo, que se lo entreguen a los bancos, y que quien pague sean los pobres y trabajadores? ... Pero esto qué es? Acaso un episodio de los Simson o una telenovela de las malas? ... Es que parece una película de Ficción. ¿Cómo es posible que se rescate a los bancos con dinero público y estos sigan con sus praxis usureras in extremis, y se lo permitan?
 

SOLO UNIDOS VENCEREMOS, PORQUE COMO DECÍA LA ABUELA ... 
LA UNION HACE LA FUERZA, y sí, SÍ SE PUEDE

¡DESOBEDIENCIA CIVIL! aunque sólo sea por supervivencia.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Si la Poli se manifiesta ... RESISTIRE hasta recuperar los Derechos Constitucionales

Recuperar los derechos recogidos en nuestra constitución. Recuperar e impulsar el Estado de bienestar. Expulsar la ideología Neoliberal y Neocapitalista y Promover una ideologia que favorezca el contrato social favoreciendo lo que la declaración de Derechos Humanos defiende: Que ningún ser humano se quede desprotegido, sin vivienda, sin trabajo, sin educación, sin cultura, sin sanidad, sin defensa jurídica, sin amparo estatal... ANTE TANTO DESALMADO POLITICO-BANQUERO-OLIGARCAS ... Gente sin escrupulos, sin moral, sin verguenza, gente in-humana

Por Una DESOBEDIENCIA CIVIL en PRO de LAS PERSONAS Y EN ESPECIAL COLECTIVOS VULNERABLES ...

NOS GOLPEAN POR TODOS LADOS, Y SEGUIMOS PORTÁNDONOS BIEN ... PORQUE NO SOMOS VIOLENTOS...

DESOBEDIENCIA CIVIL PACÍFICA ...  ANTE TANTA LEY POR "DECRETAZO", INMORAL E INHUMANA, QUE ATENTA CONTRA LA CIUDADANIA, CONTRA LOS PRINCIPIOS DE LA DEMOCRACIA...

¡SOMOS UNO!, LO QUE ME PASA A MÍ, REPERCUTE EN TÍ. LO QUE TE HACEN A TÍ, ME AFECTA A MÍ.

¡RESISTIR! ¡INSISTIR! RESISTIR HASTA EXPULSAR A LOS ABUSADORES DE SUS TRONOS DE PODER ... poder para actuar como fascistas, dictadores, asociales, oligarcas, elitistas, clasistas ... poder para pretender crear un mundo donde ellos sean los PODEROSOS QUE HACEN Y DESHACEN A SU ANTOJO a costa de millones de personas que sufren, mueren...
  

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RESISTENCIA ... ESTE ES NUESTRO PODER ... UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES ...
SOMOS UNO ... PODEMOS SER HÉROES ... Aunque sólo sea un día.



¡¡¡ SOMOS UNO !!!




jueves, 1 de noviembre de 2012

NEOLIBERALISMO Y MIEDO

"LA INDUSTRIA DEL MIEDO"

(Publicado por 'La Vanguardia' 3l 13 de febrero de 2011)

Inseparable de la condición humana en todo tiempo y lugar, el miedo adopta en nuestros días rostros inéditos, que se añaden a los que históricamente –por mor de guerras, coerción, epidemias o penurias– han afligido a los sujetos. El mundo posmoderno y globalizado ha sido descrito por Ulrich Beck como una sociedad del riesgo donde se esfuman los valores, patrimonios y certezas que hasta hace poco parecían intocables; y donde “todo lo que es sólido se desvanece en el aire”, en lúcida profecía de Karl Marx. Una época desazonante e imprevisible, en vertiginosa aceleración, en la que cada quien se siente huérfano de las presuntamente fiables cartografías tradicionales –sean añejas o modernas–, y se enfrenta a la quiebra de lo dado por garantizado, fenómeno que halla su más nítido ejemplo en la actual demolición del Estado del Bienestar y de su acervo de provisiones y derechos.
          La colosal mutación en curso está poniendo patas arriba el statu quo que cuajó tras la Segunda Guerra Mundial, y sus derivas de fondo –económicas, políticas, tecnológicas, ideológicas– están precipitando convulsiones que la ciudadanía encara con manifiesto desnorte y desasosiego.  A la fractura de su confianza en las instituciones y procederes vigentes, palpable en su creciente inhibición respecto de la res pública y en el deterioro de la praxis democrática, se agrega lo que Richard Sennet ha llamado corrosión del carácter, un debilitamiento psíquico y moral alentado por la precariedad laboral, cívica y legal en que se desenvuelve su existencia, abrumada por múltiples amenazas. Sólo en parte superados o mitigados por la ciencia y sus frutos, los sempiternos miedos –a la desolación y la enfermedad, a la muerte y la indefensión– hallan hoy renovadas causas y fuentes, inducidas por un neocapitalismo depredador que socializa las pérdidas y privatiza las ganancias, y que tiende a hacer de cada cual una simple biela de ese complejo global de dominio sobre los tiempos y los territorios, las mentes y los cuerpos que Toni Negri y Michael Hardt han dado en llamar imperio.
          Cierto es que a los seres humanos siempre nos aqueja un miedo basal, derivado de la finitud y la contingencia, la necesidad y la escasez que nos son propias. Y que inevitablemente devanamos un presente incierto, un ahora sucesivo cuyas ausencias debemos poblar a cualquier trance: las del pasado que sin remedio se fue, retejido en un a menudo engañoso encaje de memoria y olvido; y sobre todo las del futuro, que es entera incerteza. De ahí que sin cesar recurramos a un variopinto abanico de simbolismos, movidos por la esperanza de conjurar las turbaciones que suscita nuestra condición indigente y ambigua. Navegantes en la bruma, somos animales simbólicos, según la feliz expresión de Ernst Cassirer, y sólo mediante las distintas formas de simbolización –el lenguaje y el mito, la religión y el arte, la ciencia y el rito– colmamos de plausible sentido las carencias que nos constituyen.
          También es verdad, no obstante, que los muchos semblantes que en cada época adopta el miedo consienten sofisticadas manipulaciones de los poderes genuinos, llámense terrenales o espirituales. Y que su promoción y gestión –modelando la memoria y la imaginación– son objeto de atención prioritaria por parte de las instituciones y dispositivos que detentan lo que Foucault llamó biopoder, un sutil e insidioso sistema de dominio que aspira a regular todos los estratos y magnitudes de la vida pública, privada e incluso íntima: desde los grandes flujos dinerarios hasta los lances y trances del escenario partidista; desde los discursos e imaginarios que propalan los media hasta los modos supuestamente singulares en que los sujetos cultivan sus opciones y estilos, el vidrioso aunque crucial ámbito de la identidad y la libertad mismas.
          El miedo no es hoy sólo, pues, un rasgo cardinal de la especie, sino una auténtica industria que rinde pingües beneficios a los verdaderos y cada vez más impunes rectores del mundo, ésos que –como el amo de El castillo de Kafka  manejan los hilos de la seductora teatrocracia desde sus cuasi inaccesibles bambalinas, amparados por la degradación ética y pedagógica, la mojiganga partidista y la complicidad de demasiados ciudadanos. Las agencias e instancias que de consuno sostienen el espectacular, estetizado y risueño imperio global son proclives a fomentar temores cuyo alcance y hondura suelen rebasar las realidades que los inspiran –así la xenofobia o el manoseado terrorismo–, y también a inventar aprensiones basadas en muy rentables falacias –así las que sacralizan las identidades, demonizan la alteridad o rinden culto estulto al cuerpo.  Simbolismos de la amenaza, en suma, que hoy hacen de la continua apelación a los quiméricos “mercados su espantajo más falaz y letal: un ubicuo, omnisciente fantasma carente de responsabilidad y faz, mistérico oráculo capaz de regir los destinos comunes sin atenerse a principio alguno ni rendir cuentas a nadie. Iglesias, estados, corporaciones y poderes fácticos de todo pelaje hacen del miedo un formidable negocio, y de sus abundantes réditos, un temible, avasallador subterfugio para lograr la anuencia o el acatamiento de las amedrentadas mayorías, una diabólica arma de sumisión en tiempos de ceguera y crisis. 
 
Rescatado de http://lluisduch-albertchillon.blogspot.com.es/2011/02/la-industria-del-miedo.html

NEOCAPITALISMO Y NEOLIBERALISMO = INVOLUCION

La Era del Vacío
Prefacio

El texto intenta plantear en diferentes niveles un mismo problema general: la conmoción de la sociedad, de las costumbres, del individuo contemporáneo de la era del consumo masificado, la emergencia de un modo de socialización y de individualización inédito, que rompe con el instituido desde los siglos 17 y 18.
Aparece una nueva forma de control de los comportamientos, a la vez que una diversificación incomparable de los modos de vida, una impresión sistemática de la esfera privada, de las creencias y los roles, es decir, una nueva fase en la historia del individualismo occidental.
Este nuevo proceso de personalización (PDP) remodeló en profundidad el conjunto de los sectores de la vida social, con una perspectiva de “lo nuevo”. Es una mutación sociológica global, una combinación sinérgica de organizaciones y significaciones, de acciones y valores. El proceso de personalización también corresponde a la fractura de la socialización disciplinaria, a una sociedad flexible basada en la información y estimulación de las necesidades, el sexo y la exaltación de los “factores humanos” en el culto a lo natural, cordialidad y sentido del humor.
El proceso de personalización implica una nueva forma de organizarse, de comportarse partiendo desde lo privado. Hay nuevos procedimientos que contienen nuevos fines, valores y legitimidades sociales: valores hedonistas, respeto por las diferencias, culto a la liberación personal, al relajamiento, al humor y la sinceridad, al psicologismo, la expresión libre, en síntesis un nuevo significado de autonomía.
La lógica individualista con “el derecho a la libertad” se instala en las costumbres y en lo cotidiano. El proceso de personalización surgió como el fin de la edad moderna y la unión de las esferas de la vida social; lo que nos permite hablar de una sociedad postmoderna.
En la sociedad postmoderna reina la indiferencia de masa, sentimiento de reiteración y estancamiento, autonomía privada, innovación superficial y el futuro no se considera o asimila; esta sociedad quiere vivir aquí y ahora. No tiene ídolo ni tabú, estamos regidos por el vacío, un vacío que no comporta, ni tragedia ni apocalipsis. También puede notarse una nueva era de consumo que se extiende hasta la esfera de lo privado; el consumo de la propia existencia a través de la propagación de los mass media.
El futuro no tendrá que escoger entre las lógicas duales características de esta, gracias a la flexibilización en cuanto a las antonimias. La cultura postmoderna amplía el individualismo al diversificar las posibilidades de elección, anular puntos de referencia, destruir sentidos únicos y valores superiores; es una cultura despersonalizada o “hecha a medida”. Predomina en esta era el valor del “derecho de realizarse”.
Aparece el valor narcisista como consecuencia y manifestación del proceso de personalización, se pasa de un individualismo limitado al individualismo total. También se puede decir que es una era de “deslizamiento” donde no hay una base sólida ni un anclaje emocional estable; todo se desliza en una indiferencia relajada. El narcisismo es inseparable de un entusiasmo por relacionarse con el otro como lo demuestra el aumento de asociaciones como grupos de asistencia y ayuda mutua. El individualismo reside en conexiones colectivas de intereses miniaturalizados, solidaridad de micro-grupo y redes situacionales. En el narcisismo colectivo nos juntamos por que nos parecemos, por que estamos sensibilizados por los mismos objetivos existenciales, con una necesidad de reagruparse con seres “idénticos”. El narcisismo encuentra su modelo en la psicologización de lo social.
La era postmoderna esta obsesionada con la información y la expresión, donde todos podemos ser el locutor y ser oídos; La expresión gratuita, la prioridad del acto de comunicación sobre lo comunicado, la indiferencia por lo comunicado, la comunicación sin objetivo ni público, el emisor se ha convertido en el principal receptor. Hay una necesidad de expresarse en sí, aunque sea para si mismo, comunicar por comunicar, expresarse solo por el hecho de expresar, es decir, la lógica del vacío.

Narciso o la Estrategia del Vacío
Narciso es el símbolo de nuestro tiempo, se ha convertido en uno de los temas centrales de la cultura. El narcisismo aparece como un nuevo estadio del individuo, en el cual el se relaciona con él mismo y su cuerpo, hedonista y permisivo desprovisto de los últimos valores sociales y morales que coexistían. La propia esfera privada cambia de sentido, expuesta únicamente a los deseos cambiantes de los individuos.
Narciso a Medida
Únicamente la esfera privada sale beneficiada con estos cambios gracias a los valores como cuidar la salud, preservar la situación material, desprenderse de los complejos, o esperar las vacaciones: vivir sin ideal, sin objetivo trascendente resulta posible. Nace el homo psicológicus, al acecho de su ser y bienestar. Se trata de vivir en el presente perdiendo el sentido de continuidad histórica. Vivimos para nosotros mismos, sin preocuparnos por tradiciones o posterioridad, es así como el sentido histórico se olvida de la misma manera que se olvidan los valores e instituciones sociales. Esta estrategia narcisista de “supervivencia” del individuo, se explica dado el clima de pesimismo y catástrofe inminente, tratando de preservar así la salud física y psicológica. Aparece entonces como síntoma social el narcisismo colectivo instalándose a nivel masivo una apatía frívola.
Nos acostumbramos a lo “peor” que consumimos diariamente en los mass media, que amenaza permanentemente y no ha conseguido la conciencia social debido a la velocidad con la que se emiten los mensajes, impidiendo cualquier emoción o conciencia social duradera. El narcisismo surge de la huida generalizada de los valores y finalidades sociales, provocada por el proceso de personalización. Se concentra entonces la atención en el Yo funcionando por el placer, bienestar, desestandarización, promoción de individualismo puro liberado totalmente de los encuadres de masa y enfocado en la valoración generalizada del sujeto. Esto lleva como ultimas consecuencias a la privatización sistemática de la edad del consumo. 

El Zombi y el Psi
Simultáneamente a la revolución informática, las sociedades posmodernas conocen una “revolución interior” por el conocimiento y realización personal, la propagación de organismos psi, técnicas de expresión y de comunicación y sensibilidad terapéutica. La terapia psi genera una figura de narcisismo identificado con el homo psicológicus que trabaja duramente para la liberación del Yo, para su gran destino de autonomía de independencia: renunciar al amor o “to love myself enough so that I do not need another to make me happy”.
En ese dispositivo psi, ofrecer el cebo del deseo y la barrera de la represión es una provocación que desencadena una irresistible tendencia a la reconquista de la verdad del Yo. De este modo la autoconciencia ha sustituido a la conciencia de clase; El narcisismo permite entonces el abandono de la esfera pública y por ello una adaptación funcional al aislamiento social. Para que el desierto social resulte viable, el Yo debe convertirse en la preocupación central.
Al igual que el espacio público se vacía emocionalmente por exceso de informaciones, de reclamos y animaciones, el Yo pierde sus referencias, su unidad, por exceso de atención: el Yo se ha convertido en un conjunto impreciso. Es a esa misma disolución de Yo a lo que apunta la nueva ética permisiva y hedonista. Las asociaciones libres, espontaneidad creativa, no-directividad, nuestra cultura de la libre expresión, pero también nuestra ideología del bienestar estimulan lo temporal y contribuyen al desmenuzamiento del Yo; la era de la voluntad desaparece.
Las sociedades occidentales están pasando de un tipo de sociedad más o menos dirigida por otros a una sociedad dirigida desde el interior. La personalidad debe profundizar su diferencia, su singularidad: el narcisismo representa esa liberación de la influencia del Otro y funciona fundamentalmente como agente de proceso de personalización.
Que el Yo se convierta en un espacio “flotante”, sin fijación ni referencia, una disponibilidad pura, adaptada a la aceleración de las combinaciones, a la fluidez de nuestros sistemas, esa es la función del narcisismo. El narcisismo hace posible la asimilación de los modelos de comportamientos, nace una formación permanente y un impulso hacia la igualdad o similitud.

El Cuerpo Reciclado
La representación social del cuerpo ha sufrido una mutación, y la llegada de ese nuevo imaginario social del cuerpo produce el narcisismo. El cuerpo ha perdido su estado de materialidad muda en beneficio de su identificación con el ser-sujeto, con la persona.
El miedo moderno a envejecer y morir es parte del neo-narcisismo: el desinterés por las generaciones futuras intensifica la angustia de la muerte. Es el proceso de personalización que al evacuar cualquier posición trascendente genera una existencia puramente actual. El individuo pasa a enfrentar a su condición mortal sin ningún apoyo trascendente.
En cuanto a la personalización del cuerpo, el permanecer joven y no envejecer es el mismo absoluto de reciclaje. El cuerpo psicológico ha sustituido al cuerpo objetivo, para el narcisismo se trata de hacer existir el cuerpo por sí mismo, estimular su autorreflexividad, reconquistar la interioridad del cuerpo. Estamos inmersos en una cultura de la personalidad a condición de precisar que el propio cuerpo se convierte en sujeto y debe situarse en la órbita de la liberación.
Simultáneamente a una función de personalización, el narcisismo cumple una misión de normalización del cuerpo: el interés febril que tenemos por el cuerpo no es “libre” ya que obedece a imperativos sociales como la línea y la forma. El cuerpo se convierte en un espacio flotante que queda en manos de la movilidad social.

Un Teatro Discreto
La condena moral de la impersonalidad, se inicia en el reino de la personalidad, la cultura psicomórfica y la obsesión moderna del Yo en su deseo de revelar su ser verdadero o auténtico. Cuanto más se liberan los individuos de códigos y costumbres en busca de una verdad personal, al mismo tiempo sus relaciones se convierten cada vez mas fraticidas y asociales. El intimismo se convierte en sinónimo de incivil.
La disolución de los roles públicos y la compulsión de autenticidad han engendrado una forma de incivismo que se manifiesta, por una parte, en el rechazo de las relaciones anónimas con los “desconocidos” en la ciudad y el confortable intimismo, y por otra, en la disminución del sentimiento de pertenencia a un grupo y correlativamente la acentuación de los fenómenos de exclusión.
Las convenciones rígidas que marcaban las conductas han sido arrastradas por el proceso de personalización que tiende a la desrreglamentación y la flexibilización, aspirando a una mayor autenticidad y libertad en sus relaciones.
La autenticidad pasa a ser considerado un valor social, con signos como manifestaciones demasiado exuberantes, discursos demasiado teatrales que no producen el efecto de sinceridad. Se ha llegado a la necesidad de expresarse sin reservas “libremente”, pero siempre dentro de un marco preestablecido. La discreción se presenta como la forma moderna de la dignidad. El narcisismo se define por el encierro sobre sí mismo, o sea la “discreción”, signo e instrumento del “self-control”.

¿Apocalipsis Now?
Cuanto más tolerante es la imagen que la sociedad a de sí misma, más se intensifica y generaliza el conflicto pasando de la guerra de clases a la guerra de todos contra todos. El “éxito” pasa a tener un significado psicológico: la búsqueda de la riqueza no tiene más objeto que excitar la admiración o la envidia. Las relaciones humanas, públicas y privadas se han convertido en relaciones de dominio, relaciones conflictivas basadas en la seducción fría y la intimidación.
El estado de la naturaleza se encuentra al final de la Historia: la burocracia, la propagación de las imágenes, las ideologías terapéuticas, el culto al consumo, las transformaciones de la familia, la educación permisiva han engendrado una estructura de la personalidad, el narcisismo, juntamente con unas relaciones humanas cada vez más crueles y conflictivas. Solo aparentemente los individuos se vuelven más sociables y más cooperativos; detrás de la pantalla del hedonismo y de la solicitud, cada uno explota cínicamente los sentimientos de los otros y busca su propio interés sin la menor preocupación por las generaciones futuras. Las redes del amor propio y del deseo de reconocimiento son las responsables de este estado de guerra.
Hay una profunda revolución silenciosa de la relación interpersonal, lo que importa ahora es ser uno mismo absolutamente, y el Otro pasa a ser indiferente; Solo queda entonces la voluntad de realizarse aparte e integrarse en círculos cálidos de convivencia. No existe tal guerra de sexos, sino el fin del mundo del sexo y sus oposiciones codificadas. La seducción femenina, misteriosa o histérica, deja paso a una auto-seducción narcisista que hombres y mujeres comparten por un igual, seducción fundamentalmente transexual. El feminismo pasó a ser una máquina de desestandarización del sexo.

24.000 Watios
Las transformaciones dentro de la familia, una “ausencia” del padre y dependencia de la madre llevan al niño a imaginar a la madre castradora del padre, y son esas condiciones las que alimentan el sueño de reemplazar al padre.
El SuperYo se presenta como una celebridad, de éxito que, de no realizarse, desencadenan una crítica implacable contra el Yo. De este modo se explica la fascinación ejercida por los individuos célebres, estimulados por los mass media que intensifican los sueños narcisistas de celebridad y de gloria, animan al hombre de la calle a identificarse con las estrellas, a odiar el borreguismo y le hace aceptar cada vez con mas dificultad la insignificancia de la existencia cotidiana. El narcisismo se nutre antes del odio del Yo que de su admiración.
A través del exceso de imágenes se realiza la personalización: la humanización viene con la inflación creciente de la moda. Así cada vez hay mas estrellas y menos inversión emocional en ellas, se genera una indiferencia hacia los ídolos, hecha de entusiasmo pasajero y de abandono instantáneo. Hoy día no cuenta tanto la devoción por el Otro como la realización y transformación de uno mismo, cada uno con sus lenguajes y en sus grados diversos, los movimientos ecológicos, el feminismo, la cultura psi, la educación cool de los niños, la moda “práctica”, el trabajo intermitente o el tiempo flexible.
El principio de realidad queda sustituido por el principio de transparencia que transforma lo real en un lugar de tránsito, donde el desplazamiento es clave: la personalización es una puesta en circulación. El espacio público se ha convertido en un derivado del movimiento.

El Vacío
Los desórdenes de tipo narcisista constituyen la mayor parte de los trastornos psíquicos tratados por los terapeutas, mientras que las neurosis clásicas ya no representan la forma predominante de los síntomas. Los trastornos narcisistas se presentan como trastornos de carácter derivados de un malestar difuso, un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres.
Los individuos aspiran más a un desapego emocional, debido a la inestabilidad que sufren en la actualidad las relaciones personales. El miedo a la decepción, el miedo a las pasiones descontroladas nos llevan a una huida ante el sentimiento; Levantar las barreras contra las emociones y dejar de lado las intensidades afectivas, es el fin de la cultura sentimental, el fin del “happy ending”.
El sentimentalismo ha sufrido el mismo destino que la muerte, resulta incomodo exhibir las pasiones, declarar ardientemente el amor, llorar, manifestar con demasiado énfasis los impulsos emocionales. Como en el caso de la muerte, el sentimentalismo resulta incómodo, se trata de permanecer digno o discreto. Nuestra época queda caracterizada entonces por la huida ante los signos de sentimentalidad.
Cuanto mas libres, las relaciones se vuelven emancipadas de las viejas sujeciones, mas rara es la posibilidad de encontrar una relación intensa. En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí, de ahí la huída hacia delante en las experiencias que no hace mas que traducir esa búsqueda de una experiencia emocional.

El Imperio de lo Efímero
Presentación
La moda invade nuevas esferas dentro de todas las capas sociales, y todos los grupos de edad. La moda es celebrada, y provoca el reflejo crítico antes que el estudio objetivo, la moda son siempre los demás.
La versatilidad de la moda encuentra su lugar y su verdad última en la existencia de las rivalidades de clase, en las luchas de competencia por el prestigio que enfrentan a las diferentes capas y fracciones del cuerpo social. La moda se ha convertido en un vacío de pasiones y de compromisos teóricos, el caprichoso reino de la fantasía no ha conseguido provocar más que la pobreza y la monotonía del concepto.
La moda, insignificante, furtiva y contradictoria; Se convierte en una institución excepcional, altamente problemática, una realidad socio-histórica característica de la modernidad. La moda es vista como una salida del mundo de la tradición, como la negación del pasado, la fiebre de las novedades, la celebración del presente social.
En la era de la moda los valores y las significaciones culturales modernas, realzan lo nuevo y la expresión de la individualidad humana, y comienzan a desempeñar un papel preponderante.
Se intenta comprender el auge de la moda en las sociedades contemporáneas, el lugar central que ocupa en las democracias comprometidas con la vía del consumo y la comunicación de masas. La moda se puede ver como un sentido “fashion” o como la moda en sus múltiples elementos, de los objetos industriales a la cultura mediática, de la publicidad a las ideologías, de la información a lo social, etc. y sólo se justifica por el lugar nuevo que ocupa a modo de estructura.
La seducción y lo efímero se han convertido en el principio que organiza la vida colectiva moderna; una sociedad dominada por la frivolidad. Este auge de la seducción ha aniquilado la cultura. La moda se presenta como el agente por excelencia de la espiral individualista y de la consolidación de las sociedades liberales. Los ciudadanos se sienten poco interesados por la cosa pública, en todas partes predomina la desmotivación y la indiferencia hacia la política.
Las democracias liberadas de hoy en día, adictas al cambio para bien o para mal, plantean una de las paradojas de nuestra sociedad es que cuanto mas se despliega la seducción, mas tienden las conciencias a lo real, cuanto más gana lo efímero, mas estables son las democracias. En el presente nos encontramos en una era que funciona con la información, con la seducción de lo nuevo, con la tolerancia y la movilidad de opiniones prepara los trofeos del futuro (si la sabemos aprovechar). Encontramos una doble opinión sobre nuestro destino: pesimismo del presente, optimismo del futuro.
La cultura mediática se ha convertido en una máquina destructora de la razón y pensamiento; Se previno que la cultura, publicidad y diversión industrializada manipulan y estandarizan las conciencias. También se previno que la cultura “listo-para-consumir” fue un instrumento que reduciría la capacidad de usar la razón de forma crítica. Dentro del reino de la moda: el ocio, la fugacidad de imágenes, la seducción distraída de los mass media, solo pueden desestructurar el espíritu. El consumo es superficial, vuelve infantiles a las masas, el rock es violento, no verbal, acaba con la razón; Las industrias culturales están estereotipadas, la televisión embrutece a los individuos y fabrica gente “descerebrada”. Lo superficial pasa a ser la verdad histórica de la era de la seducción generalizada.
La moda permite que se extienda la controversia pública, la mayor autonomización de los pensamientos y de las existencias subjetivas, es el agente supremo de la dinámica individualista en sus diversas manifestaciones.
En conjunto, las personas están más informadas aunque más desestructuradas, son más adultas pero más inestables, menos “ideologizadas” pero más tributarias de las modas, y más abiertas pero mas influenciables. La independencia va unida a una mayor frivolidad, la tolerancia se acompaña con más indiferencia y relajamiento en el tema de la reflexión; La moda no encuentra el modelo adecuado ni en las teorías de alienación ni en las de alguna óptima “mano invisible”, no crea ni el reino de la desposesión subjetiva final ni el de la razón clara y firme.
La moda, igual que el ave fénix, siempre renace de sus cenizas. La era de la moda ha contribuido a construir un espacio público abierto, a modelar una humanidad más legalista, mas madura, más escéptica. La moda plena vive de paradojas, su inconsciencia favorece la conciencia, sus locuras el espíritu de tolerancia, si mimetismo el individualismo, su frivolidad el respeto por los derechos del hombre.

1 - La Seducción de las Cosas
La sociedad de consumo se caracteriza por: elevación del nivel de vida, abundancia de artículos y servicios, culto a los objetos y diversiones, modal hedonista y materialista; Pero estructuralmente lo que la define es la generalización del proceso de moda. Se impone la lógica de la renovación precipitada, de la diversificación y la estabilización de los modelos, la variación regular y rápida de las formas. El orden estético-burocrático domina la economía de consumo, organizada por la seducción y la extinción acelerada. La industria ligera es una industria estructurada a imagen y semejanza de la moda. 

Un Objeto Como Os Plazca
La lógica económica ha barrido todo ideal de permanencia: la norma de lo efímero es la que rige la producción y el consumo de los objetos. La oferta y la demanda funcionan en lo nuevo, en una sociedad donde evidentemente reina la innovación. Lo nuevo aparece como un imperativo decisivo de la producción y el marketing; nuestra economía-moda tiende a la seducción irreemplazable del cambio, de la velocidad de la diferencia. Un símbolo de la economía frívola es el gadget y su locura tecnológica. Con la hegemonía del gadget, el entorno material se parece cada vez más al tipo de relaciones que tenemos de tipo lúdico, lo que nos seduce son juegos de mecanismos, manipulaciones y técnicas. El triunfo intelectual del gadget es el momento inaugural del consumo de masas, deslumbrado por la vistosidad tecnológica. Hay un nuevo culto, culto al confort y la habitabilidad.
El proceso de la moda desestandariza los productos, multiplica las preferencias y opciones y se manifiesta en políticas de gamas que consisten en proponer n amplio abanico de modelos y versiones construidos a partir de elementos estándar. Paralelamente al proceso de miniaturización técnica, la forma de moda general un universo de productos configurado por el orden de las microdiferencias. El origen de las diferencias se halla en las prestaciones técnicas, la calidad de los materiales, la comodidad y la sofisticación de los accesorios; por ende se despliega un sistema gradual constituido por variantes y pequeños matices.

Un Encanto Llamado Diseño
Hay una nueva revolución en la producción industrial: el diseño se ha convertido en parte integrante de la concepción de los productos, la gran industria ha adoptado la perspectiva de la elegancia y la seducción.
El éxito de un producto se debe en gran parte a su diseño, su presentación y envase. Hoy en día se le da más valor al confort, a lo natural, a la manejabilidad, a la seguridad, a la economía, y a las prestaciones. La sofisticación frívola de las cosas ha sido sustituida por un superfuncionalismo High-Tech; menos juego formal, más técnica.
El diseño tiene como tarea encontrar soluciones racionales y funcionales, a crear formas adaptadas tanto a las necesidades y a las funciones, como a las condiciones de la producción industrial moderna. “El valor estético es parte inseparable de la función”. El diseño también pretende que sea “humano”, debe haber un lugar para el hechizo visual y belleza plástica. La escenificación y la artificialidad no han desaparecido, se accede a ellas por la vía inédita de lo accesorio y de la “verdad” del objeto.
El diseño debe reconstruirse en su totalidad, hoy en día, con las nuevas necesidades. El entorno funcional es el auge de la revolución artística moderna, que rechaza la etiqueta majestuosa, lo anecdótico, la idealización. La estética funcionalista es sustentada por los modernos valores revolucionarios y democráticos: arrancar los objetos a la práctica estética, poner fin a los modelos del pasado y utilizar materiales “vulgares”; Ha legitimado los nuevos materiales industriales no nobles y ha permitido promover los valores de autenticidad y verdad del objeto. 

La Fiebre Consumista o la Racionalidad Ambigua
En la base de los análisis de Baudillard hay un esfuerzo por desmitificar la ideología del consumo como comportamiento utilitarista de un sujeto individual, condicionado por el goce y la satisfacción de sus deseos. Ideología engañosa, el consumo se sustenta en una lógica de la prestación y de la distinción social. El consumo ostentoso significa un rango social, y de esta forma se puede entender el consumo como una estructura social de segregación y estratificación. El consumo es un instrumento de la jerarquía social. La sociedad de consumo es un proceso de producción de “valores signo”, que otorgan connotaciones a los rangos y reescriben las diferencias socales en una época igualitaria que destruye jerarquías de nacimiento. La carrera de consumo y el afán de novedades operan bajo el impulso de la competición de clases.
Lo primero que motiva a los consumidores es la posición, el rango, la conformidad y diferencia social. Los objetos no son más que exponentes de clase. La lógica del objeto-signo y la reestructurante moda presenta el fin de lo efímero y la innovación sistemática es la reproducción de la diferencia social. Hay una competencia simbólica de clases que precisa volver a crear distancias y excluir a la mayoría.
Lo que se cuestiona es la idea de que el consumo de masas se rige principalmente por un proceso de distinción y diferenciación clasista, y que se lo identifique con una producción de valores honoríficos y de emblemas sociales. Se puede decir que es un proceso intencional de desocialización del consumo.
En cuanto a los objetos, no es tanto una legitimidad y una diferencia social lo importante, sino que una satisfacción privada cada vez más indiferente a los juicios ajenos. El consumo masivamente ha dejado de ser una lógica de prestación clasista, para vibrar en el orden del utilitarismo y del privatismo individualista.
La lógica social de la diferencia y distinción está basada en una sed de imágenes y espectáculos, el gusto por la autonomía, el culto por el cuerpo y la embriaguez de sensaciones y de lo nuevo. Se consume para uno mismo. Asistimos a la reducción de la importancia de la mirada del Otro en el proceso de adquisición de las cosas y a la pacificación-neutralización del universo de consumo.
La publicidad pone cada vez más el acento en la calidad del objeto, la fantasía y la sensación. El fetichismo del objeto-signo pertenece al pasado, nos encontramos en una época de valor de uso, de los tests, y de la relación calidad-precio. El consumo es asociado directamente a dimensiones psicológicas e imágenes a través de las marcas. Dentro de una época de imágenes, la era de las motivaciones íntimas y existenciales de la gratificación psicológica, del placer por si mismo, de la calidad y de la utilidad de las cosas han tomado el mando. La moda irrealiza las cosas, las desustancializa a través del culto homogéneo a la utilidad y la novedad.
El dominio de la sociedad sobre el individuo es mayor de lo que ha sido nunca, ya no hay oposición entre vida privad ay pública, entre las necesidades sociales y las necesidades individuales. Esta surgiendo un nuevo tipo de personalidad cinética y abierta. Hay una necesidad de adoptar actitudes adaptables y mentalidades flexibles: el reino de la moda actúa precisamente en este sentido, tanto en la economía de los objetos como en la de la información. Socializa a los seres en el cambio y los prepara para un reciclaje permanente.
Como consecuencia hay conflictos sociales más complejos, y se necesita conquistar o defender ventajas muy localizadas; que refleja el agotamiento de conciencia y la preponderancia de los egoísmos sectorales sobre la búsqueda de un progreso social conjunto.
La nueva forma de guerra, es la guerra del tiempo, el avance del tiempo. Los intereses corporativos, el bienestar, la demanda de seguridad y de protección estatal no tienen el mismo peso en todas partes, ni frenan de igual modo la dinámica del cambio. 

La Fuerza de lo Nuevo
Por el lado de la oferta, innovan continuamente para aumentar su penetración en el mercado y relanzar el consumo. La correspondencia casi milagrosa entre oferta y demanda es el efecto de la organización objetiva de dos lógicas independientes pero funcionalmente homólogas: la lógica de competencia en cuanto a producción, y la lógica de las luchas simbólicas y estrategias de distinción de clases. Los objetivos culturales mayores son: el confort, calidad, estética, opción individual y novedad.
El efecto del proceso de la moda, es posibilitar socialmente una interminable dinámica de renovación y diversificación. Nos encontramos con una sociedad dominada por las emociones frente a lo nuevo. El valor de lo nuevo corre paralelo a la demanda de la personalidad y de autonomía privada.
Con el individualismo moderno, lo Nuevo encuentra su total consagración: con ocasión de cada moda, surge un sentimiento de liberación subjetiva y liberación respecto a costumbres pasadas. 

2 - La Publicidad Saca Las Uñas
La publicidad no ha dejado de invadir nuevos espacios, el nombre de las marcas se instala prácticamente en todo nuestro entorno cotidiano, hay una nueva publicidad, publicidad sin fronteras. A diferencia de la comunicación socialmente legítima la publicidad accede a lo artístico ganando mucho terreno. Con la publicidad, la comunicación adopta un perfil completamente original, queda atrapada en las redes de la forma moda; en la fantasía de las invenciones, comenzamos a comprender la posición y el efecto fundamentalmente democráticos de la acción publicitaria.
Publicidad Chic, Publicidad de Choque
Las armas clave de la publicidad son la sorpresa y lo inesperado, dentro de la publicidad operan los mismos principios de la moda: originalidad a cualquier precio, el cambio permanente y lo efímero. Toda moda acaba en exceso, y se trata de una comunicación de excesos controlados, donde lo superlativo está siempre ponderado por el juego y el humor. La publicidad es el discurso de moda, vive de “hacerse notar”. Es la época de la publicidad creativa y de la fiesta espectacular: se convierten los productos en seres vivientes, marcas en persona, con un estilo y u carácter, por ende se comunica una personalidad de marca.
Al igual que la moda no puede disociarse de la estética de la persona, así también la publicidad funciona como cosmético de la comunicación. Por la misma razón que la moda, la publicidad se dirige al ojo, es promesa de belleza, seducción de apariencia, ambiente idealizado, más que información.
Su eficacia se debe a su superficialidad lúdica, al cóctel de imágenes, de sonidos y sentidos que ofrece sin preocuparse por los límites del principio de realidad y lo serio de la verdad.
La actualización de la publicidad debe relacionarse con las profundas transformaciones de las costumbres y de la personalidad dominante en nuestra época, se produce como un eco del hombre contemporáneo por realizar su ego.
Esta espiral de lo imaginario responde al perfil de la individualidad postmoderna, y no sólo ha podido desplegarse bajo la acción conjugada del código de lo Nuevo y de los valores hedonistas y psicológicos que han favorecido el ascenso a las más altas medidas en la búsqueda de lo nunca visto. En una era de placer y expresión personal, hacen falta más fantasía y originalidad y menos estereotipos y repeticiones fatigantes. 

Una Fuerza Tranquila
La publicidad está vinculada a la lógica del poder burocrático propio de las sociedades modernas: aunque se pongan en práctica procedimientos suaves, como en las instituciones disciplinarias, siempre se trata de guiar desde fuera los comportamientos e introducirse hasta en sus últimos repliegues en la sociedad. La publicidad produce necesidades estrictamente adaptadas a la oferta y permite programar el mercado y poner trampas a la libertad de los consumidores; la sociedad en conjunto tiende a convertirse en un sistema circular, sin exterioridad, sin diferencias y sin azar. La publicidad abre un espacio de amplia indeterminación y deja siempre la posibilidad de sustraerse a su acción persuasiva; se trata de influir en un todo colectivo dejando libertad a los átomos individuales para distraerse a su acción.
La publicidad toma al hombre tal cual es, intentando alimentar la sed de consumo que ya existe; Explota lo que se halla haciéndolo más atractivo, para más individuos. La expansión de la publicidad refuerza la ideología minimalista, de alcance estrictamente limitado.
La publicidad es un poder sin consecuencia, sólo tiene poder en el tiempo efímero de la moda; Uniformiza los deseos y los gustos, y aplana las personalidades individuales; La publicidad debe ser vista como un agente que activa la búsqueda de personalidad y autonomía de los particulares. Provoca masificación en lo inmediato y en lo visible, pero a largo plazo y de manera invisible.
La publicidad contribuye a agitar el deseo en todos sus estados, es una tecnología de desprendimiento y aceleración de los desplazamientos del deseo. En el presente todo el consumo se despliega bajo el signo de la moda, ésta se ha convertido en una práctica ligera que ha asimilado la legitimidad de lo efímero y la renovación permanente.
La Política Abandona Las Alturas
La esfera de lo político ha entrado en la publicidad y el look, la comunicación política es cada vez más parecida a la publicidad moderna. Se trata de vender un producto con el mejor envoltorio posible. La política ha cambiado de registro, la seducción se le ha anexado y ahora se trata de darles a los dirigentes una imagen.

El Crepúsculo del Deber
Edén, Edén
Mientras que el propio término deber tiene a no ser utilizado más que en circunstancias excepcionales, nosotros lo miniaturizamos; lo reconciliamos con el placer y el self-interest. El “es necesario” cede paso al hechizo de la felicidad, la obligación categórica al estímulo de los sentidos, y lo prohibido establecido a las regulaciones a la carta. El deber es reemplazado por las solicitaciones del deseo. La cultura de sacrificio del deber ha muerto, y entramos en el período posmoralista de las democracias.
Lo que está en aceptación es la ética, no el deber imperioso; estamos deseosos de reglas justas y equilibradas, queremos regulaciones, apelamos a la responsabilidad y no a la obligación de consagrar íntegramente a la vida del prójimo, familia o nación. La sociedad posmodernista marca la época en que el deber está edulcorado y anémico, en que la moral ya no exige consagrarse a un fin superior que el de uno mismo, las lecciones de moral están basadas en el “vivir mejor”.
En la sociedad del posdeber, el mal se espectaculariza y el ideal está poco magnificado. Los valores que reconocemos son mas negativos que positivos, y entonces triunfa la moral indolora, que es el último estadio de la cultura individualista librada tanto del moralismo como del antimoralismo.
La lógica posmoralista es la tendencia dominante de nuestra cultura ética; queremos el respeto de la ética sin mutilación de nosotros mismos y sin obligación difícil: el espíritu de responsabilidad, no el deber incondicional.
De una civilización del deber a una cultura de felicidad subjetiva, de los placeres y del sexo: la cultura del self-love nos gobierna, normas de satisfacción y deseo de realización íntima; puede considerarse a ésta la ruptura mas espectacular del ciclo posmoralista. La liturgia del deber ya no tiene lugar en el terreno social, el bienestar y los placeres están magnificados, pero la sociedad civil está deseosa de orden y moderación.
El neoindividualismo es simultáneamente hedonista y ordenado, enamorado de la autonomía y poco inclinado a los excesos, alérgico a la orden sublime y hostil al caos y trasgresiones libertinas. El neoindividualismo es un “desorganizador organizador”.

El Bienestar Como Mundo Y Como Representación

Del Bien al Bienestar
Hay una nueva civilización que ya no se dedica a vencer el deseo sino a encolerizarlo y desculpabilizarlo. “La felicidad si yo quiero”.
En la época posmoralista, el deber ya sólo puede expresarse en tono menor, los supermercados el marketing, el paraíso de los ocios han sido la tumba de la “religión” del deber. Las problemáticas de la revolución, el deseo, la vida liberada sustituyen a la retórica de la obligación.
Los valores caritativos y humanitarios pueden despertar una fuerte simpatía pero quedan muy atrás en relación con la superficie que ocupan el himno al ego y los estímulos de consumo. La felicidad o nada: más allá de la renovación ética actual, la grave ideología que orienta nuestra época es posmoralista, dominada como está por las coordenadas de la felicidad y del yo, de la seducción y de lo relacional. El bienestar pasa a estar por sobre el bien.
El Show Posmoralista de la Información
La época posmoralista es aquella en la cual la cultura cotidiana está dominada no solo por los objetos, el self love y el psicologuismo, sino también por la información: la lógica de relegación de la retórica del deber es hija del consumo y de la comunicación de masas. La interpretación de la información va por encima de los hechos. La filosofía de la información no es ni moralista ni amoral, es posmoralista: el principio de neutralidad y de objetividad han destronado a las lecciones de moral. Los mass media están más allá del bien t del mal. No condenan ni juzgan, pero lo muestran todo, exponen todos los puntos de vista y dejan al público libre de opiniones multiplicando y acelerando las imágenes e informaciones.
La información también es mercancía, hay una competencia comercial permanente, es una mezcla de neutralidad y de sensacionalismo, de objetividad y espectacularidad. Consumismos la actualidad escenificada.

La Felicidad Light
En la cultura del bienestar, el imperativo narcisista glorifica sin cesar a una cultura higiénica, deportiva, estética y dietética. La ética de la felicidad no solo es consumista, es de esencia activista, constructivista; De valoración al cuerpo. La época del posdeber engendra nuevos imperativos de autoconstrucción personalizados pero creadores de un estado de hipermovilización, estrés y reciclaje permanente.
Hay dos tendencias, una excita los placeres inmediatos, sean consumistas, sexuales o de entretenimiento, junto con el hedonismo, intensifica el culto individualista del presente, descalifica el valor del trabajo, contribuye a desocializar, desestructurar y marginar aún más a las minorías étnicas de las grandes ciudades. Por otro lado, se privilegia la gestión racional del tiempo y el cuerpo, el profesionalismo en todo, la obsesión de la excelencia y de la calidad de la salud e higiene. El hedonismo se ascia en este caso con la información multiservicio, es un hedonismo dual, desenfrenado y desresponsabilizador para las nuevas minorías, prudente e integrados para las mayorías silenciosas.
El placer es masivamente valorado y normalizad, promocionado, liberado, y lleno de placeres - minuto. El hedonismo posmoderno es sensatamente Light.
La cultura de la felicidad aligerada induce una ansiedad de masas crónica pero disuelve la culpabilidad moral. A medida que las normas de la felicidad se refuerzan, la conciencia culpable de hace mas temporal. La emoción suscitada por el espectáculo de los niños deformados es rápidamente reemplazada por el hecho de asistir a un concierto de solidaridad.
La era de los media sobre-expone la desdicha pero dramatiza el sentido de la falta, la velocidad de la información crea la emoción y la diluye al mismo tiempo. Estamos en la época de la eliminación y no de la fijación, de la sensibilización fluida y no de la intensificación. La cultura de la autodeterminación individualista ha alcanzado la esfera moral: la época de la felicidad narcisista no es la del “todo está permitido” sino la de una “moral sin obligación ni sanción”.

Buscando la Moral Individual Desesperadamente
La autonomía moderna de la ética ha elevado a la persona a categoría de valor central, cada individuo tiene la obligación incondicional de respetar a la humanidad en sí mismo, de no actuar contra el fin de su naturaleza, de no despojarse de su dignidad innata.
Como el hombre tiene un valor interno absoluto, no puede disponer de sí mismo como de un simple medio: el suicidio, al igual que la intemperancia o la pereza, son actos intrínsecamente inmorales.
Dignidad e interés, trabajo y felicidad, respeto a uno mismo e higiene han sido inculcados a la vez con un idealismo incondicional y de prudencia pragmática, de razón pura y de preocupación social regeneradora, de imperativo categórico y de imperativo productivo, que subyace en los himnos modernos de la moral personal.
La relación dominante de uno con uno mismo se despliega bajo el signo del deseo, del trabajo de mantenimiento y de desarrollo narcisista. El proceso posmoralista ha transformado los deberes hacia uno mismo en derechos subjetivos y las máximas obligatorias de la virtud en opciones y consejos técnicos con miras al mayor bienestar de las personas. Las obligaciones internas son antiguas, pero la nueva cultura sanitaria profesional no deja de fortalecer la interiorización de las normas colectivas. Al actuar en nombre del interés de los individuos, puede reglamentar cada vez más estrechamente, con el consenso social y sin amenaza autoritaria, la existencia cotidiana.

La Beneficencia Mediática

El Corazón y el Show
Aunque ya o se asimila el generosidad con un deber obligatorio, somos testigos de una afluencia caritativa y de ayuda sin precedente organizada por los media. Hay empresarios morales, cuanto mas se debilita el deber, más generosidad consumimos. Entramos en una nueva era combinando generosidad y marketing, ética y seducción, ideal y personalización. La era posmoralista reconcilia el placer y la buena intención; la caridad-business no expresa la rehabilitación de la buena vieja moral sino su disolución posmoralista.
La beneficencia mediática es posmoralista, funciona como nueva modalidad de consumo de masas, conmoción de la bondad live, pequeña alegría participativa, sin ilusión ni esfuerzo. La solidaridad es epidérmica. La victoria del consumo individualista emocional, mucho mas que revitalización de las virtudes. Es hora de los impulsos espontáneos y libres del corazón, de la teatralización del Bien, la emoción hiperrealista del público sucede al idealismo de la obligación. 

Moral del Sentimiento y Medios de Comunicación
La educación moral depende en la actualidad de golpes mediáticos, fijan las causas prioritarias, son los que estimula y orientan la generosidad, los que despiertan la sensibilidad del público. Los medios “tramitan” la opinión pública por intermitencia y escenifican los “productos”. El altruismo del posdeber se complace en la distancia: nos hemos vuelto más sensibles a la miseria expuesta en la pequeña pantalla que a la inmediatamente tangible. Es una moral sentimental - mediática; y por todas partes la emoción prevalece sobre la ley.
La generosidad es calculada pero “desinteresada”, lo que predomina es la moral del sentimiento, la única compatible con el desarrollo de las costumbres individualistas. Cuantas menos normas prescriptitas y métodos intimidatorios, más se incrementa el poder de penetración mediática.
Esta institucionalización de la moral del sentimiento no se refiere solo a la inteligencia táctica de los comunicantes, esta profundamente arraigada en el desarrollo del universo del bienestar individualista.
Los individuos se sienten cada vez menos orientados a cumplir deberes obligatorios pero cada vez mas conmovidos por el espectáculo de la desdicha del prójimo

Individualismo Contra Individualismo
El culto de los empresarios ha sido suplantado por las estrellas de las finanzas, la construcción difícil y austera del futuro se ha evaporado ante las promesas del beneficio inmediato. En estas condiciones, el individualismo posmoralista puede caracterizarse por dos tendencias contradictorias. Una reorienta al individuo hacia la actividad profesional, la otra lo aparta de ella; una motiva al individuo para el trabajo, la otra lo desmotiva. Por un lado hay un individualismo “responsable” y organizador, por el otro un individualismo autosuficiente, sin regla, desorganizador: dicho de otra manera “irresponsable”.
El sentido de la responsabilidad se reconstruye sobre nuevas bases conformes a la realización del ego. En el antagonismo entre dos individualismos, la preocupación es que sea el individualismo responsable el que se adelante a la libertad sin regla. El neoindividualismo no es una maldición, es un “desafío” al que deben responder tanto la acción pública como las empresas.
Cuando la cultura del deber caduca es cuando hay una necesidad de promover mediante transformaciones organizativas y de gestión el espíritu de responsabilidad de la empresa. La ética del business se reduce a piadosas fórmulas si no tiene la ocasión de inventar un nuevo contrato social en la empresa, si no contribuye a ampliar la responsabilidad real de los hombres en todos los niveles de la empresa.
Algunos de los efectos devastadores de las políticas ultraliberales sobre la sociedad son: la distancia entre ricos y pobres, los sistemas de protección social en retroceso, mayor población marginal, sistemas educativos que se degradan, aumento de criminalidad, focalización de los beneficios inmediatos se hace cada vez mas intensa, y la economía especulativa predomina sobre la industria. Las medidas de desregulación, la exclusión del Estado, aceleran la promoción de un individualismo sin freno..
Al igual que la competencia económica no puede funcionar sin un marco jurídico y político, una sociedad democrática no puede dejar, sin renegar de ella misma, incrementarse indefinidamente las desigualdades de materia de vida, de salud, educación y urbanismo. 

Rescatado el 1 de noviembre de 2012, de: http://www.altillo.com/examenes/uces/publicidad/sociologia/socio2005resumenf.asp

martes, 30 de octubre de 2012

Psicología Transpersonal y salud mental

Aportes de la Psicología Transpersonal al tema diagnóstico en el área de la salud mental[1].

Ps. Alice Thomas Suhr


El presente artículo es una revisión del tema diagnóstico dentro de la psicología Transpersonal y sus posibles aportes para la psicología en general. Se describen brevemente algunos conceptos y modelos del potencial humano que han ido emergiendo en estas últimas décadas y que han derivado en nuevas  categorías diagnósticas tales como Emergencias Espirituales y Metapatologías  y en nuevas propuestas de tratamiento. Finalmente, se discute respecto de las renuencias de los psicoterapeutas Transpersonales al uso de los diagnósticos y de las oportunidades desde una actitud más abierta al tema: especialmente respecto de los beneficios de la  sensibilización a los temas espirituales dentro de los profesionales de la salud mental.

Palabras claves: Diagnóstico,  psicología transpersonal, Emergencia Espiritual, Equivoco Pre-trans, niveles de conciencia.

Introducción:

La psicología Transpersonal, en su interés por los aspectos trascendentes del ser humano, ha hecho aportes respecto de un nuevo modelo de salud y ha ampliado la idea de  cuál es nuestro máximo potencial; o como Wilber (1988) diría: “¿Cuál es la etapa de unidad más elevada a la que uno puede aspirar?”. Esta inquietud ha sido investigada dentro de un marco en el que es necesario entender, que la psicología Transpersonal se encuentra enraizada en las tradiciones místicas y las variadas experiencias que de allí se derivan.

El psicólogo Transpersonal Alejandro Celis (2003),  en una reciente publicación (“Qué es y qué no es la psicoterapia transpersonal”)  describió el concepto de salud Transpersonal del siguiente modo:

“Concibo a la persona que ha logrado un proceso de funcionamiento predominantemente sano, como, precisamente un proceso en movimiento en el cambiante presente, en contacto con sus claves internas: “su valoración organísmica” (…) “Al estar en contacto con sus claves- en continuo cambio de instante en instante-no invierte una cuota significativa de energía en escuchar a su mente repetitiva, la que considera como representante de su condicionamiento”(…)” no se halla aferrado a los rasgos de su personalidad, los que simplemente considera como hábitos y pautas de conducta que en algún momento fueron adaptativos” (…)”Se hará responsable de su vida y circunstancias, entendiendo que él o ella es el principal generador de éstas”(…)”Esta persona no seguirá pasivamente las pautas culturales del medio en que ha vivido”…”considerará como su principal foco de satisfacción y sentido de su vida el autodescubrirse y auto-disfrutarse de momento en momento” .

En una primera mirada puede parecerse al ideal de salud planteado por la psicología Humanista; pero Celis, en el mismo artículo, se preocupa de aclarar la distinción principal entre el concepto de salud entre una corriente y otra, señalando que esta diferencia se encuentra fundamentalmente en el cuestionamiento de la naturaleza del yo.

Efectivamente, en la psicología Humanista es posible encontrar la descripción del máximo potencial de un ser humano, como una persona con un ego o yo integrado, autónomo, auténtico y autoactualizado. El  yo o ego de una persona predominantemente sana, está en interrelación continua con el Todo.

Sin embargo, la Psicología Transpersonal, dentro de un paradigma diferente, ha cuestionado la naturaleza del yo o el ego, hasta el punto de concebirlo como una ilusión. Esta ilusión a su vez sería la generadora de nuestra experiencia dual que vendría a ser el mayor impedimento en el intento de acceder a unidades superiores de actualización, dado que somos el Todo. 

Dentro de las múltiples tradiciones místicas el autodescubrirse no está centrado solamente en un modo de ser más auténtico e integrado, sino que este autoconocimiento es  el medio a través  del cual hombre y mujer pueden conocer la naturaleza del ser. De allí que los consabidos dichos tales como: “El que se conoce a sí mismo conoce a Su Señor” (Hadith Islamico, Citado en Helmisnki 1999)  o “aquel que conoce a Brahman se convierte en Brahman”.(Upanishads, citado en Novak, P. 1994)   contengan un nivel más profundo del que habitualmente sospechamos.

Es un paradigma totalmente diferente el del misticismo, situando al ser  humano como el mejor de los instrumentos u “órgano perceptor” del Todo o la Realidad. Expresado esto, en términos del camino Sufi : “El hombre viene a ser el macrocosmos y el universo viene a ser el microcosmos” es decir, no somos sólo una pequeña parte en una inmensidad sino que -hombre y mujer- somos capaces en ciertas condiciones del desarrollo humano de conocer y reflejar en nuestra interioridad todos o casi todos los niveles y ámbitos de la Realidad. (Ibn al Arabi en Bezels of Wisdom, traducción al inglés 1980)

Las experiencias místicas pueden contener parte de esta cualidad y, por lo tanto, en sí mismas pueden ser muy amenazantes para el sentido de identidad que hemos construido dentro de nuestra historia personal. El que nuestro sentido de identidad desaparezca puede ser una tremenda oportunidad de crecimiento, pero también de desorganización psíquica difícil de asimilar.

A lo largo de los siglos, los maestros dentro de las mismas tradiciones místicas han estado a cargo de encauzar estas crisis, y han acumulado conocimiento respecto a cómo ayudar a sus discípulos. Muchos de los iniciadores del movimiento transpersonal, estuvieron envueltos en prácticas orientales o chamánicas. Pero hoy en día nos encontramos en un contexto muy diferente y que es necesario tener en cuenta, ya que puede ayudarnos a entender por qué es necesario unir el conocimiento místico con los conocimientos de la psicología occidental.

Al observar hoy con atención, podemos ver que los buscadores de experiencias transpersonales ya no son esos escasos y raros monjes retirados del mundo; y, por ende, estas experiencias ya no son sólo parte de la práctica sistemática de un camino espiritual al que el individuo "se sintió llamado". Hoy, en cambio, es posible ver una oferta y demanda de lo trascendente mucho mayor, probablemente acelerada por los cambios que ha impuesto la creciente globalización y que puede traducirse en que algunas organizaciones espirituales pasan a ser parte del mercado, vendiendo sus ideas y servicios incluso a veces avaladas por un conocimiento proveniente de las distintas tradiciones espirituales. Otras veces, la oferta viene como  una mezcla bizarra en que hay "un poco de todo" y es difícil discriminar la seriedad  de lo que se ofrece. (Helminski, K.E. 1997)

En el presente, los buscadores emprenden diversos caminos que no forman parte de una institución o religión establecida,  sino más bien aquellos que poseen un carácter místico y que dan mayor relevancia a la experiencia interna y directa de lo trascendente o de lo Supremo o de los estados expandidos de Conciencia (sin instituciones de por medio o intermediarios); tal es el creciente interés en nuestro país por meditar y participar en grupos de yoga Kundalini y otras variantes del yoga, la práctica del Vipassana, la meditación Zen, el Sufismo, las medicinas tradicionales Chamánicas como el Ayahuasca, la Mescalina, los Temascales. Y, dentro de sus disciplinas todas ellas conllevan un poder enorme para provocar estados alterados y trascendidos de conciencia.

Las anheladas experiencias Transpersonales no necesariamente son gratas y pueden ser vividas como crisis difíciles de integrar a nuestras vidas, dado, que gran parte de las crisis -o Emergencias Transpersonales como las denominó Grof S. (1989)- desafían nuestros paradigmas de la realidad y la propia identidad.

En un mundo moderno y occidental, se consulta por crisis de identidad y estados angustiosos predominantemente a los profesionales de la salud, es decir,  psiquiatras y psicólogos. Aquellos que consultan pueden ser selectivos o no, pero si un cliente busca ayuda en un terapeuta por fenómenos de tipo transpersonal, lo más probable que ocurra es que el terapeuta no sea capaz de distinguir los estadios evolutivos superiores de conciencia y las metapatologías que allí se desencadenan y tiendan a medicar o patologizar su cuadro. (Vaughan, F 1998.)

Ahora bien, no toda crisis transpersonal facilita la trascendencia del ego. Quienes practicamos la clínica, más de alguna vez nos hemos encontrado con distintas situaciones, dentro de ellas clientes que tienen dificultades para establecer y definir su propia identidad. Según Engler J.(2000) y Wilber K.(1998), estos sujetos pueden ser los más propensos a buscar prácticas meditativas; y esto ocurre no por una búsqueda de origen profundo y consistente, sino más bien como una forma de huir de las dificultades que les impone la realidad. De este modo, algunos de los que buscan espiritualidad, pueden ser seducidos por la posibilidad de desapego y estar por sobre los problemas cotidianos  o por  otros motivos como el lugar especial que les conferiría despertar poderes por sobre lo convencional, o por las ganancias secundarias como popularidad etc.

Poder distinguir una crisis transpersonal no es fácil y si lo pensamos con honestidad, probablemente lo primero que se nos viene a la mente si un cliente nos consulta afirmándonos que él es Dios sea que “el sujeto está loco y delirante”. A decir verdad, varios místicos, incluyendo Jesús, han planteado tal nivel de realización, pero probablemente  ese dato lo dejemos como cosa de místicos de siglos atrás o del lejano oriente, pero no como una posibilidad para el paciente puntual que tengo en frente. Ante la disyuntiva, ¿vamos los terapeutas a aproximarnos inmediatamente de manera prejuiciosa, clasificando dicha experiencia como patológica y parte de un delirio? O ¿vamos a ser capaces de establecer diferencias entre un estado psicótico y uno que no lo es, a través de un procedimiento diagnóstico confiable? ¿Cuáles han sido las contribuciones del movimiento transpersonal al tema diagnóstico? Y cuáles sus intentos de socializar ante sus colegas no transpersonales la diferencia entre una  experiencia transpersonal (emergencia espiritual) potencialmente progresiva en el desarrollo y otra regresiva y de carácter patológico?

Los terapeutas Transpersonales debiéramos poder distinguir  un caso y el otro;  pero, ¿acaso nuestra formación nos permite hacer la diferencia? Existe hasta ahora consenso de la importancia atribuida al conocimiento experiencial de la dimensión Transpersonal por parte del terapeuta, de tal manera que pueda reconocer la experiencia en el otro (Vaughan, F. (1998), Engler, J. (2000), Grof, S (1989), y Wilber, K. (1998)); pero, lo que se ha discutido escasamente es la renuencia de los terapeutas transpersonales a ocupar parámetros diagnósticos y que éstos sean verdaderamente capaces de establecer diagnósticos diferenciales claros. Si esta renuencia fuese propia de los transpersonales, entonces ¿qué desafíos se imponen dentro de este círculo?


Aportes de la psicología Transpersonal en el área diagnóstica:

En el presente artículo se intentará abordar y dar respuesta a las  preguntas anteriores, describiendo algunos de los conceptos transpersonales  que emergieron dentro de  los modelos propios de la psicología Transpersonal y que han contribuido a generar nuevas propuestas y categorías  diferenciales, como también han sensibilizado incipientemente a parte de la comunidad de la salud mental.

En primer lugar, se abordará el fenómeno de crisis espirituales y la creación del término Emergencia Espiritual (E.E.), y cómo, a partir del trabajo de Stanislav y Christina Grof (1989) y de David Lukoff (1998) en el tema de los problemas y emergencias espirituales,  se logró integrar  una nueva categoría en el DSM IV  de la American Psychiatry Association (1993) con el fin de que los profesionales de la salud pudiesen no someter a diagnósticos psicopatológicos a sujetos que no padecían una patología psiquiátrica, pero si una crisis psicoespiritual. 

En segundo lugar, se abordarán dos de los modelos jerárquicos del desarrollo de la conciencia. En dichos modelos, Ken Wilber (1989) y John E. Nelson (1996),  representan los  niveles de conciencia en diferentes estadios e incluyen los niveles transpersonales, ampliando el concepto de estados no ordinarios de conciencia y ubicándolos como estadios superiores de desarrollo a los que pueden acceder los individuos. En este sentido, introducen el término de metapatologías específicas para los niveles  transpersonales y especifican la diferencia entre una  experiencia transpersonal (emergencia espiritual) potencialmente progresiva en el desarrollo y otra regresiva y de carácter patológico.

Ken Wilber y John Nelson (éste último influenciado por el primero) entienden que cada nivel superior debe incluir los niveles inferiores de la conciencia y  que en el desarrollo es necesario pasar de un nivel a otro, lo que no siempre se logra exitosamente. En este sentido Wilber (1989) introduce un nuevo término -“el equívoco pre-trans”- como un llamado de atención para quienes trabajan en la línea transpersonal. Este término es acuñado con el fin de poder distinguir si el sujeto está en un nivel de conciencia ampliado o más bien está psicológicamente operando desde un nivel inferior. Nelson se adhiere a este concepto, como también al de los niveles de conciencia y facilita al lector o al terapeuta la comprensión de un modelo jerárquico  e integrativo, por el uso de un lenguaje más sencillo que Wilber.

En esta ocasión se dejará de lado, el modelo del eneagrama, sistema creado por Oscar Ichazo (Naranjo, C. 1994), que dentro del ámbito de la psicología transpersonal ha significado un gran aporte no sólo al tema diagnóstico sino también al autodescubrimiento. Sin embargo, no quise dejar de mencionarlo dado que es un sistema transpersonal muy útil, pero complejo para el que no está entrenado (Celis A. 2003). A. H. Almaas  y el psiquiatra chileno, Claudio Naranjo han contribuido a difundir el eneagrama amplia y profundamente. Naranjo ha establecido paralelos con descripciones psicopatológicas comunes, que tal vez el lector quiera explorar y  profundizar en su libro de Neurosis y Carácter una visión integrativa (1994)

Finalmente, se discutirá respecto a la renuencia de los terapeutas transpersonales al tema diagnóstico y los argumentos históricos que han mantenido en esta actitud a los psicólogos transpersonales.

1.- El concepto de Emergencias Espirituales y el trabajo de D. Lukoff  para sensibilizar el tema de las E.E. en el área de la salud mental:

La idea de transformar una crisis en una oportunidad no es nueva en psicología; quien primero planteó la oportunidad espiritual que se encontraba en algunas de las crisis psicológicas fue C. Gustav Jung.  El psiquiatra suizo otorgaba en ese entonces poca importancia al tema psicopatológico, resumiendo el asunto de la siguiente manera:

“El diagnóstico es un asunto altamente irrelevante, ya que fuera de adherir una etiqueta a la condición neurótica, nada se gana con él en relación al pronóstico y a la terapia… Basta con diagnosticar la “siconeurosis” como algo distinto a una perturbación orgánica”  (en Daryl Sharp, 1992).

En psiquiatría y psicología, el tema de las crisis psicoespirituales no volvería a ser planteado tan claramente hasta mediados de los años setenta y principios de los ochenta, gracias al psiquiatra Stanislav Grof (1989), quien junto a otros comenzó acuñar el término de “Emergencia Espiritual” para describir aquellas vivencias o  estados de conciencia no ordinaria que en ocasiones podían tomar  un curso dramático, similar  a los cuadros psicóticos, pero que a pesar de sus síntomas no necesariamente implicaban una enfermedad en los términos médicos tradicionales. Muy por el contrario, muchas veces podían ser verdaderas oportunidades de expansión del potencial humano del individuo y las crisis espirituales podían ser comparables a variadas experiencias místicas descritas en las diferentes tradiciones espirituales a lo largo de la historia:

“Sentimientos de unidad con el universo. Visiones e imágenes de lugares y tiempos remotos. Sensaciones de corrientes vibrantes de energía que recorren el cuerpo, acompañado de espasmos y temblores violentos. Visión de deidades, semidioses y demonios. Atisbos de una luz, vivida y brillante y colores del arcoiris. Miedos a estar volviéndose loco o de morir” (Grof, S. 1989)

Grof, S. planteó que las manifestaciones de estas crisis evolutivas iban a presentarse de manera muy particular para cada individuo, advirtiendo a sus colegas la dificultad para encontrar rotulaciones fáciles en uno y otro caso. A pesar de esto, plantea diez posibles categorías, a partir de su trabajo con otros, la discusión con sus colegas y la literatura al respecto, clasificando la variedad de las Emergencias Espirituales en:


  1. Crisis Chamánicas
  2. Despertar de la Kundalini
  3. Experiencias de unidad o peak
  4. renovación psicológica o volver al centro
  5. Crisis por despertar psíquico
  6. Experiencias de otras vidas
  7. Comunicación con espíritus guías y canalización
  8. Experiencias cercanas a la muerte
  9. Experiencias cercanas al tercer tipo (ovnis)
  10. Estados de posesión


Para Grof, S (1989) uno de los mayores impedimentos de los profesionales de la salud, para aceptar la idea de E. E., está en el uso indiscriminado del concepto de enfermedad, que históricamente se ha aplicado a cualquier estado de conciencia no ordinario. Ésta a mi juicio ha sido una de las contribuciones más relevantes de este psiquiatra en el tema diagnóstico, dado que su  trabajo y el de Christina Grof permitió la discusión en torno a nuevas categorías diagnósticas, incluso fuera del círculo transpersonal.

En los años 80,  Christina Grof creó Spiritual Emergence Network (SEN) en el instituto Esalen, California,  con el fin de establecer una red de apoyo para aquellos quienes sufrieran de E.E. como un primer esfuerzo para apoyar a sujetos con intensas crisis psicoespirituales y prevenir una patologización  y  medicación innecesaria de estos sujetos.

El SEN, fue el primero en  impulsar una nueva propuesta en el American Psychiatric Association. Sin embargo, fueron David Lukoff y otros terapeutas (1998) los que finalmente concretaron una nueva categoría diagnóstica en el DSM IV, que estaba entonces en preparación.

Previamente, Lukoff en (1985) en el Journal of Transpersonal Psychology había propuesto una nueva categoría diagnóstica llamada “Experiencia Mística con rasgos psícoticos” para aquellas experiencias espirituales con episodios similares a los cuadros psicóticos, que podían caer dentro de la Codificación V en el DSM III –R correspondiente a “factores no atribuibles a trastorno mental y que merecen atención o tratamiento”. Pero fue en 1991 en que se solicitó a la APA incluir una nueva categoría dentro de la Codificación V, llamada “Conflicto Psicoespiritual”.

La propuesta ante la APA perseguía sensibilizar a los profesionales de la salud en relación a los aspectos espirituales. Lukoff (1998) señala al respecto; “para obtener mayor apoyo a nuestra propuesta e incluir las muchas áreas que se sobreponen entre la religión y la espiritualidad, propusimos dos categorías una de problemas psicoespirituales y la otra de problemas psicoreligiosos”. En 1993, la propuesta fue aceptada, pero se le cambió el titulo a “Problema Religioso o Espiritual” y se modificó y abrevió la definición en el DSM IV como sigue:

V62.89 Esta categoría puede ser usada cuando el foco de la atención clínica es un problema religioso o espiritual. Incluye ejemplos de experiencias estresantes que involucran la pérdida o cuestionamiento de la fe, problemas asociados con la conversión a una nueva fe, o el cuestionamiento de otros valores espirituales que no necesariamente están relacionados a una iglesia organizada o una institución religiosa.

Esta nueva clasificación fue comentada por distintos medios como el New York Times, pero de acuerdo a Lukoff  (1998), nunca se reconoció en los medios que esta nueva categoría tenía sus raíces en el movimiento transpersonal y su interés en el tema de las E.E.


2. Concepto del equívoco Pre-Trans y  los Modelos Jerárquicos de Ken Wilber y John Nelson:


2.1. El modelo Evolutivo de Ken Wilber: el aporte de nuevas metapatologías y el  concepto del equívoco Pre-Trans:

Ken Wilber plantea el desarrollo de la  conciencia humana como un tránsito a través de estadios que representan el desarrollo evolutivo del hombre. Y describe para cada estadio una  forma característica de conciencia, una tarea del desarrollo o desafío implícito para ese nivel de conciencia, como también los impedimentos y dificultades que le son propias a cada nivel. (ver recuadro).

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Estructuras básicas                                         
de la consciencia                                                             
9.Causal                              
8.Sutil                                    
7.Psíquico                              
6. Existencial                       
5. Reflexivo-formal                           
4.Regla/Rol                           
3. Mente representacional               
2.Emocional-fantasmatico                  
1.Sensoriomotor                      


Patologías                           

9. Patología Causal                   
8. Patología Sutil                      
7. Trastornos Psíquicos
6. Patología Existencial               
5. Neurosis de identidad              
4. Patología del Guión
3. Psiconeurosis 
2. Trast. Pers. Border/narcicista  
1. Psicosis                          


Modalidad de Tratamiento

9. Camino del Sabio
8. Camino del Santo
7. Camino del Yogui
6. Terapia Existencial
5. Instrospección
4. Analisis de Guión
3. Téc de Awareness
2. T.R.Objetales
1. Farmacología


La descripción de Wilber abarca desde la conciencia rudimentaria del niño hasta los estadios y fases en que el individuo lucha por desprenderse de los obstáculos personales y sociales para unirse con la Fuente. Si el desarrollo sigue un curso normal, entonces es posible avanzar hacia el próximo estadio más complejo y sofisticado. Si no es posible lidiar con el desafío impuesto para ese nivel de conciencia entonces el sujeto presentará disfunciones.

El self debe identificarse con la manera de experienciar propia de cada etapa, cumplir con la tarea allí implícita, y luego diferenciarse de lo allí integrado a través del proceso de desidentificación. Esto le permitiría al individuo integrar exitosamente el nivel de desarrollo correspondiente y estar mejor preparado para integrar el estadio superior subsiguiente.

Wilber postula que en cada estadio existiría un momento decisivo, denominado Fulcro. Para el autor, este momento es una oportunidad dentro del proceso de transformación que nos permite avanzar a la siguiente etapa del desarrollo, pero si no se sobrelleva bien, también se puede desencadenar una patología en correspondencia a ese nivel (tal como se muestra en el cuadro).

Wilber (ver recuadro) destaca una modalidad terapéutica  apropiada para cada nivel. La especialización respondería, por un lado, al foco de trabajo en cada corriente, como a la acumulación de información y eficacia -demostrada en el tiempo- en el tratamiento específico que compete a la disfunción en cada nivel.

En este modelo jerárquico entonces, Ken Wilber entiende la psicopatología como:

 fricciones del individuo en su relación con los niveles de conciencia superiores (psicopatologías evolutivas o progresivas) o como fricciones con niveles inferiores en que se produjo un conflicto no resuelto (síntomas regresivos).
El tipo de alteración producida en la transformación determina el tipo de patología. El tipo de síntomas que manifiesta esa patología se relaciona con el modo particular que tiene el nivel de conciencia presente de decodificar, interpretar o representarse el conflicto, es decir, está determinado por su mecanismo de "traslación" (Bustos S. y Román M., 1992)

 Es posible observar que Wilber en los espectros más Transpersonales, donde no se ha investigado ni  descrito en extenso, nos describe una serie de cuadros de disfunción propias de aquellos que llevan una rutina o práctica espiritual, describiendo más acuciosamente las dificultades del camino Budista. A estas patologías las denomina metapatologías.

Wilber entrega la autoridad en el ámbito Transpersonal a los maestros espirituales, señalando que ellos serían quienes estarían más capacitados para enfrentar apropiadamente estos cuadros transpersonales. Sin embargo, también crítica la falta de conocimientos de psicología tradicional y psicopatología que en ocasiones los maestros poseen, presentándose a veces el problema de prescripciones tales como “persevera en la meditación”, que pueden ser contraindicadas para algunas personas con depresión, y esto no es posible de discriminar si no se manejan conocimientos de psicopatología.

En el ámbito psicológico y de la clínica, Wilber nos propone incorporar una nueva cautela en el establecimiento de un diagnóstico diferencial -el equívoco Pre-Trans- que consiste en las posibles confusiones del psicólogo entre los estados expandidos y los cuadros psicopatológicos -por ejemplo, una depresión severa puede confundirse con un estado de “noche oscura del alma” donde se vive también confusión, desaliento, depresión y desesperanza o vice-versa-. Para el primer caso, puede ser necesario abandonar la práctica espiritual y someterse a una terapia tradicional, incluso pudiera ser farmacológica, y en donde el terapeuta acompaña la revisión de disonancias o inclusive de conflictos inconscientes; y para el segundo, puede ser necesario proseguir con la práctica espiritual.

La incorporación del equívoco Pre/Trans implica este doble desafío para el terapeuta de conocer el funcionamiento rudimentario de la consciencia de estados inferiores como también el de estados expandidos de consciencia.

El ejemplo de equívocos, que se reitera en la literatura sería el abordar una experiencia Transpersonal con clientes que poseen una organización precaria de la personalidad como lo es una Personalidad Borderline, en contraposición a un Cuadro normal o neurótico dado que -en contraste- en el nivel neurótico los sujetos poseen mayor organización, coherencia interna y recursos para afrontar los retos y crisis o Emergencias Transpersonales que los que poseen aquellos con un Trastorno Borderline.

Y tal como lo declara Jack Engler, psicoterapeuta e instructor de la enseñanza Budista Therevada (2000): “…para que la identidad desaparezca es preciso en primer lugar, tener una identidad.” Y justamente, los autores Transpersonales en general, ponen hincapié en la necesidad de que algunos clientes consoliden una identidad, como es el caso de los pacientes Borderline. Esto último no significa que aquellos clientes abandonen sus intereses espirituales, implica mas bien que en la terapia se pondrá el énfasis en la diferenciación entre el yo y los límites con las realidades concretas, no estimulándose o reforzando el que se experimenten o busquen los estados de disolución o de desapego o de desidentificación.


2.2. Modelo Jerárquico Propuesto por John. E. Nelson: El Sistema de los Chakras del Tantra Yoga. Otro aporte en la distinción del equívoco pre-trans

John Nelson es de profesión psiquiatra y un psicoterapeuta de raíces psicoanalíticas que dio un giro hacia la orientación Transpersonal y que a la fecha ha escrito varios libros y artículos del tema. Bastante influenciado por Wilber, pero al contrario que éste, se observa en general un aporte que no se centra tanto en el paradigma filosófico de la psicología Transpersonal,  sino más bien en el ámbito de las aplicaciones prácticas de la clínica. Nelson (1996) plantea que necesitamos más diagnósticos, y no menos. Necesitamos expandir nuestras categorías hacia el ámbito de la conciencia superior  e incluir los impedimentos que se presentan en el crecimiento espiritual.

En el tema diagnóstico, propone conjugar el sistema diagnóstico tradicional de occidente con el modelo de los siete chakras del Yoga Tántrico (usado desde hace más de 3000 años en Oriente) integrando el sistema de los chakras con el conocimiento occidental desde la biología y la psicología, presentando una sofisticación del sistema diagnóstico, con la intención de dar más herramientas al terapeuta Transpersonal al momento de elegir un abordaje terapéutico.

Nelson (1996) señala que el sistema de los Siete Chakras fue originalmente concebido hace más de tres mil años por sabios contemplativos que formaban parte de la disciplina del Yoga Tántrico, y que aún es posible verlo como parte de las vertientes más esotéricas del Hinduismo y Budismo, como también dentro de aplicaciones más prácticas como la acupuntura.

Tradicionalmente, los chakras son concebidos como centros energéticos concretos situados en lugares específicos del cuerpo y son un vortex que acumula prana o Energía Vital desde la Fuente Universal y permite que el cuerpo permanezca vivo. Desde la percepción extrasensorial o clarividente es posible verlos como vortex que varían dependiendo del nivel desarrollo de cada uno de ellos. Sin embargo, Nelson sólo con el propósito de integrar este sistema con el modelo psicológico, propone considerarlos como metáforas de estadios del desarrollo psicológico, y agrega:

"En este sentido los chakras son arquetipos, temas de carácter comprehensivo en donde la vida humana se desenvuelve a través de estadios discretos de consciencia que guían el crecimiento físico, mental y espiritual."..."Cada Chakra tiene un único modo de cognición, tipo de relación, ética, actitud religiosa, incluso tipo de droga[2].(Nelson, J.E., 1996)

Podemos experimentar mayor nivel de activación de cada Chakra, dependiendo de nuestra etapa cronológica o nivel de consciencia al que estemos adheridos o identificados; o también a través de prácticas, o al ingerir drogas con el poder de activarlo.

En términos ideales, los chakras se abrirían uno después de otros en secuencia, pero en la práctica, existen aperturas prematuras y sus resultados pueden ser disruptivos, similares a lo descrito por Grof en las emergencias Transpersonales. Cuando se abren antes de tiempo, lo que hace el individuo es tratar de interpretar esta nueva información desde un nivel inferior. Por ejemplo, al sentir el sentimiento de unidad con lo divino, un individuo no preparado para ello, puede concluir que él es el elegido y los demás no lo son, o ante señales telepáticas, puede vivenciarlas como intentos de control de la mente de una entidad como el gobierno, etc. Lo ideal, de acuerdo a Nelson, es que se abran los chakras superiores luego de haber integrado bien los tres primeros.


2.2.1 Los siete niveles de conciencia :

1.Muladhara - Chakra raíz:

Estadio del desarrollo: cronológicamente corresponde al momento del nacimiento hasta más menos los tres años de edad. Lo que Margaret Mahler ha descrito como estadio simbólico. Psíquicamente, está en profunda conexión con el cuerpo y la sobrevivencia. Desde el cuerpo se comienza a formar una primera identificación con éste y también una temprana, pero rudimentaria membrana psíquica, que nos permite separarnos de la Fuente y crear una primera separación Yo y no-yo.

La fusión como modo de relación está representada en el nexo simbiótico con la madre, que le asegura la sobrevivencia.

La tarea del desarrollo es separarse exitosamente de esta figura primordial, a través de innumerables experiencias de "separación-individuación"  hasta alcanzar un apego seguro y prepararse para otra etapa de individuación. En todo caso, en esta etapa el sentido del yo, nunca será tan poderoso como para poder sentir al self como totalmente independiente de los demás.

Patologías características: Psicosis, Esquizofrenia (si hay contribución genética), trastornos de tipo oral. Trastorno de personalidad Dependiente.

Las drogas asociadas a este chakra son el tabaco y café.

Al presentarse patología en este nivel, Nelson propone -al igual que Wilber-, centrar el tratamiento en un nivel de modificación conductual y dar apoyo para establecer límites del yo/no yo, como también fármacos antipsicóticos.


2. Svadasthana- Chakra Sexual:

Etapa del desarrollo: Comienzo 3 años hasta 6 o 7 años. Comienza a delimitarse más claramente el Ego
Psíquicamente el niño se interesa en el mundo y los objetos, identificando más claramente su yo de los demás y esta identificación en conexión con un género. El tipo de cognición característica es de tipo mágico/fantasioso, parcialmente afectada por las definiciones sociales de la realidad. El tipo de consciencia está orientado por el deseo.

En la relación con los demás abunda la idealización propia del pensamiento mágico, donde se pierde la línea de lo fantasioso y la realidad consensual.

Como tarea del desarrollo: el individuo deberá establecer una identidad más separada de los demás, integrando cada vez más la concepción de realidades consensuales, controlando gradualmente las emociones más intensas, la frustración y los impulsos.

Tipo de mal funcionamiento característico:
Errores serios de razonamiento (en que se ligan similitudes, como si fuesen identidades), que pueden conducir a cuadros paranoides o desarrollos paranoides. Trastorno de Personalidad Borderline.

Las drogas asociadas a este chakra son el alcohol, barbitúricos, opio y derivados.

En este nivel propone centrar el tratamiento en modificación de conductas, técnicas de fortalecimiento del ego, fármacos antipsicóticos.


3. Manipura Chakra del poder:

Etapa del desarrollo de 7 años a la adolescencia. El pensamiento crecientemente va de lo concreto hacia operaciones lógicas en el sentido aristotélico.

Consciencia apegada al ego y los sentidos. Hay predominio del Yo y de sus funciones de Poder y Control. El ego se consolida con un máximo de alienación a la Fuente. La tarea del ego es mantener a la psique apegada miopemente a los cinco sentidos y ciega al Espíritu. Dios o lo Supremo es concebido como algo totalmente distinto al self. La ética es convencional, y el goce está muy cercano a los sentidos.

Las relaciones con los demás se caracterizan por ceñirse a reglas y estar centradas en la autoridad, desprendiéndose cada vez más del acatamiento.
Como tarea del desarrollo: Se fortalece el yo y su posibilidad de postergar los impulsos y centra la identidad en las capacidades para enfocarse a las tareas y la eficiencia en el mundo. El tipo de razonamiento lineal permite razonar sobre las diferentes consecuencias de nuestros actos y da las bases finalmente, para la práctica del libre albedrío y discernimiento.

Mal funcionamiento: Neurosis Represivas. Neurosis obsesivo compulsivas. Neurosis Fóbicas.
La droga asociadas a este chakra es la Cocaína por la agresividad y sensación de poder que despierta.

En este nivel propone centrar el tratamiento en remover los impedimentos que no permitan al paciente trabajar libremente o funcionar en pareja. Los impedimentos pueden estar en conflictos reprimidos o en ideas distorsionadas o esquemas emocionales producto del condicionamiento.


4.Anahata-El Chakra del corazón.

Etapa del desarrollo: puede comenzar en la adolescencia tardía hasta estadios tardíos en la adultez.
Se abre la conciencia al Amor Universal es el primer nivel espiritual. Se trascienden las relaciones posesivas y dependientes.
Aquí rige la compasión y empatía.  Existe una urgencia por comprometerse con algo que vaya más allá del ego. Las relaciones se mueven desde lo competitivo y el narcisismo hacia el desprendimiento.
El self por primera vez comienza a trascender su identificación exclusiva con el ego y comienza a identificarse con la humanidad como un todo.  El Pensamiento va más allá de las polaridades y condensa opuestos en un todo.
Se vive lo Supremo, ya no como externo sino dentro de sí mismo. La ética a través de la compasión da un sentido de responsabilidad de todos por todos.

Mal funcionamiento posible: Puede haber culpa por actos pasados de egoísmo. Aquí existe la tentación de dar un paso atrás y reafirmar los valores materialistas. Si no tienen resueltas etapas inferiores, quienes se introducen en técnicas o estados que abren este chakra, pueden sentir al final empobrecimiento de si mismo.

Droga asociada a este chakra: MDMA.

En el cuarto chakra, es posible sugerir la técnica de la meditación y prácticas devocionales. Diseñar Terapias para incrementar el darse cuenta de sentimientos internos más sutiles, estados corporales y conexión con otros seres humanos.


5. Vishudda- El Chakra de la Inspiración (comunicación)

Asociada con altos niveles de creatividad. El Self ya no se identifica con los demás sino con todo el resto de los seres vivos. Está vinculado a relatos de creadores que sienten que son un canal de inspiración a través de quienes se conecta la Fuente.

El pensamiento sufre otra expansión significativa: incorpora el concepto de sinergia,  y Nelson (1996) lo describe como "Las relaciones entre los eventos no son la suma de sus partes, sino que están íntimamente interconectados de modo que dan lugar a un nuevo orden total diferente".  Este nuevo orden emerge de la interacción. El sujeto entonces ya no interpreta los eventos en términos de sus sentimientos personales, sino en términos de cómo calzan con un esquema Global.

En sus interacciones, el sujeto logra mayor perspectiva: en el cuarto chakra, al ver sufrimiento se actúa en orden de aliviarlo, en el quinto chakra el individuo no sólo se compadece sino que también se percata de los elementos involucrados para que ese sufrimiento se mantuviese y por ende opera a ese nivel.

El sentimiento religioso aquí está basado en la conexión directa con una fuerza que guía la vida y un deseo de entregarse al propio destino. En general en la psicología occidental, se visualiza este nivel como el máximo potencial humano.

El mal funcionamiento: Si este chakra se abre antes de tiempo, a  veces es posible ver aquí la locura de los genios y también la relación estrecha que se está observando  entre los desordenes maniaco-depresivos  y la creatividad, en donde el primer episodio maniaco, generalmente se da alrededor de los 20 años, cuando aún por desarrollo están absortos en las tareas del tercer chakra.

Propone como sistema terapéutico:

Uso de técnicas de creatividad, trabajo con Koans del Zen, meditación Vipassana, análisis rigurosos de filosofía.

6. Ajna- El chakra chamánico

Habitualmente en occidente, se atribuyen tales fenómenos a Satán o se endiosa a quien lo evidencie. Este nivel representa la apertura del tercer ojo, es decir, despertar del espíritu en el dominio del conocimiento oculto. Se dice que tiene el poder de alterar la conciencia y por lo tanto la realidad. Aquí se encuentra la intuición. El observador establece contacto directo con los arquetipos universales. Al manipular estos arquetipos se transforma la realidad, desafiando las leyes físicas. Aquí no se siente compasión sólo por los demás seres humanos y los demás seres vivos, sino que se reconoce ese único espíritu de la creación, detrás de todo objeto creado.
Cuando alguien no tiene bien integrado los cinco chakras anteriores, y se despierta este chakra con intensas intuiciones o premoniciones, pueden confundirse y aturdirse y sentir un temor intenso. A veces, un episodio agudo de manía en un joven adulto despiertan insights respecto a aspectos no visibles de la realidad, pero es posible que al no estar bien integrados los niveles anteriores exista una regresión al nivel de conciencia del segundo chakra hasta que se recobre el equilibrio a nivel metabólico.

Las plantas medicinales -tales como: peyote, hongos, ayahuasca- abren el sexto chakra.

La mayoría de las terapias a este nivel son desconocidas en occidente: aquí se debe no sólo trascender el ego, sino las bases mismas de la individualidad. Técnicas yoguicas, métodos de control de respiración, trabajo de dietas con chamanes y otras tácticas contemplativas pueden ayudar a terminar con los vestigios de separación con el Espíritu.


7. Sahasrara- El Chakra de la Unidad

En la historia de la humanidad existen muy pocos hombres y mujeres que hayan alcanzado este nivel. Aquí no se vivencia más la individualidad como separada del todo, ni se puede separar el presente de la eternidad, ni el espacio aquí habitado con el infinito. En este nivel se vivencia la perfecta Unidad. Cuando el self se enfrenta a esto no puede hacer otra cosa que  entregarse al irresistible poder de lo Absoluto.

Aquí están las experiencias de los místicos. Dado que aquí se vivencia la unidad, una autentica experiencia mística, no son suficientes las distinciones del lenguaje y de la lógica. Las percepciones, los pensamientos y acciones no poseen un ego que las perciba, las piense o actúe. No se trata de alguien que no es capaz de lidiar con el mundo por estar muy ocupado en la fusión con el cosmos; por el contrario, este nivel incluye a todos los otros, por lo que da la capacidad de manejar todas las capacidades involucradas en los demás niveles.
No existen drogas que puedan llevar a este nivel, aún cuando periodos intensos de ayuno y meditación permiten que se intime a ratos con este nivel.

En este nivel no hay necesidad alguna de terapia.




Discusión en torno a los desafíos actuales para los psicoterapeutas transpersonales y su formación:

Dado que la psicología Transpersonal se define como una psicología “que va más allá del ego o lo personal” es posible pensar injustificadamente, que esta corriente no tiene interés en los aspectos personales o en el concepto de personalidad, y menos aún un interés por establecer un diagnóstico clínico. Sin embargo, en la práctica clínica, esto sería perder total perspectiva de realidades tangibles y descriptibles como son la psicosis, la psicopatía o la depresión; y en esa mirada, tirar por la borda todo un cuerpo de conocimiento que se ha acumulado en la clínica durante poco más de un siglo.

Por el contrario, hoy es posible ver diversos autores Transpersonales, tales como Ken Wilber, Jack Engler, A.H. Almaas -entre otros- interesados en integrar parte de los modelos psicológicos explicativos referentes al desarrollo del ego, el narcisismo y el proceso de identificación en el ser humano y establecer cómo este proceso puede ser vital para la posterior desidentificación de nuestro ego -asunto central en todo camino espiritual y tema de estudio en esta corriente-.

A mi juicio, dado la mayor probabilidad de que exista un número creciente de sujetos que experimenten vivencias transpersonales o busquen experimentarlas, es claro que el ámbito de lo Transpersonal ya no puede seguir siendo excluido en el diagnóstico clínico y existe un trabajo importante en relación a sensibilizar a la comunidad de salud mental.

Y en este mismo sentido el desafío para los terapeutas transpersonales es doble:  tener conocimiento directo de éstas experiencias, pero también, acoger los conocimientos y herramientas propias de su profesión y respetuosamente establecer sus hipótesis diferenciales, que orienten mejor el tratamiento de quien solicita nuestra mirada profesional en el tema

Junto con buscar experienciar los “Estados Transpersonales”, los terapeutas Transpersonales, a mi juicio, necesitan como parte de su formación conocer el ABC de las diferentes descripciones psicopatológicas y de las clasificaciones psiquiátricas, con igual interés como el que mantienen por los estados transpersonales; y ser, por tanto, eficientes y  acuciosos a la hora de establecer un diagnostico. Esto no siempre se logra, dado que  el alumno en formación de la psicoterapia humanista y/o transpersonal a menudo rehuye estas clasificaciones por miedo a rotular a otro ser humano y deshumanizarse en el camino, perdiendo todo contacto con el potencial y sabiduría interna que el cliente posea.

A pesar de que los autores más importantes de esta corriente están haciendo esfuerzos por una creciente integración entre los conocimientos de la psicología moderna y el misticismo, aún persiste la actitud renuente de muchos terapeutas transpersonales y alumnos interesados en el tema a diagnosticar, observándose un fenómeno de rechazo casi visceral a la aplicación de cualquier sistema diagnóstico. Algunos de los argumentos utilizados para este rechazo, también mencionados por Nelson J. E., son los siguientes .

a.- El proceso diagnóstico interfiere en la relación terapéutica restándole autenticidad a ésta.

b.- Dentro de los que se adhieren a la postura antisiquiátrica: el diagnóstico deshumaniza e insidiosamente presiona a pacientes vulnerados a adaptarse a los criterios de quienes -desde su rol de autoridad- les han impuesto una desviación

c- A esto se suma la natural desconfianza producto de la observación de una relación inversamente proporcional entre  la disminución o aumento de diagnósticos psiquiátricos con la bonanza o depresión económica. (Szasz T., en Charla Bustos R. 1999).

d- y por último es que el diagnóstico ortodoxo no es suficiente para dar cuenta de la increíble cantidad de experiencias del ser humano, entre los cuales también se incluyen los estados místicos y trascendentes de la consciencia.

En la actualidad,  los terapeutas Transpersonales y los alumnos interesados en el tema, aún nos encontramos con la disyuntiva de si diagnosticar o no, y si lo hacemos, desde qué modelo hacerlo. Este artículo ha  pretendido contribuir a esta discusión haciendo el esfuerzo de acercar a los terapeutas transpersonales al tema diagnóstico, mostrando el trabajo de los autores más relevantes de este enfoque y sus aportes en el tema.

Es mi esperanza, que  a través de esta revisión, disminuya el rechazo ciego a las descripciones psicopatológicas, dado que esta negativa total,  tan sólo nos limita en nuestro campo de acción. Y tal como David Lukoff (1998) lo menciona, sensibilizar a los profesionales de la salud en los temas espirituales y en diagnósticos relacionados a éstos, puede ser relevante, dado que nos permite mejorar el tratamiento de dichas crisis y poder generar más investigación del tema,  reduciendo justamente, los daños de un mal diagnóstico y tratamiento en casos de problemas religiosos o espirituales.

Las categorías psiquiátricas son tan sólo descripciones de conductas y realidades posibles y no son la esencia misma de los seres humanos A mi juicio, si como terapeutas Transpersonales no nos olvidamos de partir de la base de que uno de los principios fundamentales de la psicología Transpersonal es que nuestro cliente es un ser espiritual viviendo una experiencia humana, entonces no tendremos conflicto con mirar su condicionamiento y su ego o personalidad, y clasificarla, ya que tener un ego corresponde a la experiencia humana y a nuestro desarrollo evolutivo.



*** Los diagnósticos aumentan en épocas de recesión y bajan en épocas de holgura económica



Bibliografía:

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Bustos Reinaldo Dr. médico psiquiatra.: Conferencia en relación a Psicopatología y diagnóstico. Dictada en Centro de Atención Psicológica Universidad Diego Portales, en marzo de 1999

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[1] Artículo en Prensa en Babel Nº3, revista de la Escuela de Psicología de la Universidad Bolivariana.
[2] De acuerdo a los Teósofos, las drogas en cantidades infinitesimales son capaces de alterar el funcionamiento de un chakra, quedando una puerta abierta a fuerzas que no tienen que ver con la función específica del chakra, y como consecuencia perdemos vitalidad.

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Postítulo de Psicoterapia Transpersonal